Biopolímeros podrían hallarse bajo otro nombre en estéticas de Panamá


Tras la controversia suscitada por la aplicación de inyecciones de biopolímeros en las piernas de la cantante de música típica Sandra Sandoval, cirujanos reiteran la advertencia de que en Panamá, estas sustancias podrían esconderse en estéticas bajo otro nombre.

De hecho, expertos señalan que incluso se dan peligrosas mezclas.

El cirujano plástico Edgar Tovar explicó a Panamá América que se le puede llamar plasma, biogel, células expansivas, dimetil, rellenos musculares, ácido hialurónico o vitamina C, pero en realidad son biopolímeros.

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El engaño es la principal estrategia que usan en Panamá algunos centros de dudosa legitimidad para aplicar a sus pacientes biopolímeros, tomando en cuenta que es un producto que no tiene registro para ser distribuido y aplicado de manera legal.

Por algo, el cirujano Oriel Melo ha dicho que cuando es mal aplicado, “se convierte en una bomba de tiempo”.

Bajo esta premisa, el cirujano plástico Edgar Tovar reitera que se confirma una vez más la importancia de que las personas interesadas en estos procedimientos consulten a profesionales idóneos.

Recordó que al menos 14 años de estudio puede tomarle a un profesional de la medicina ser cirujano plástico reconocido, por lo que se mostró a favor de que las autoridades endurezcan los controles para ubicar y sancionar a centros no autorizados.

Edgar Tovar también dijo que de ninguna forma se debe permitir que esteticistas realicen procedimientos que les competen a cirujanos.

En lo que va del año, el Ministerio de Salud (Minsa) ha cerrado 6 estéticas por no contar con personal idóneo.

Lo que coincide con la reactivación en la Asamblea Nacional (luego de 2 años) de la discusión del proyecto de ley 393 sobre la reglamentación de las clínicas estéticas.

Su perfil polémico ha motivado una serie de recomendaciones de las partes interesadas, lo que mantiene la iniciativa legislativa en primer debate en la Comisión de Salud.

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El caso Sandra

El resurgir de este debate adquiere ahora un matiz mediático con la confirmación de que Sandra Sandoval es otra de las víctimas de mala praxis relacionada con los biopolímeros.

Los biopolímeros son sustancias sintéticas que se aplican especialmente en rostro, senos, glúteos, muslos y piernas, y que pese a la promesa de ser absorbibles por el cuerpo, casi siempre son rechazados por el organismo, lo que genera respuestas adversas.

Suelen darse dolores, pigmentaciones, infecciones, fístulas, desplazamientos del material, entre otros males.

En el caso de Sandra, soportó 18 años con inflamaciones, por lo que viajó a Bogotá, Colombia, para una extracción, de la que ahora se recupera.




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