El ‘laberinto’ de la competitividad


Difícil sostener que México es la mejor economía de América Latina, como lo consideran algunos analistas que nos comparan con Argentina, Brasil, Chile y otros países de la región.

Lejos de crecer más o mejorar, sigue rezagándose frente a otros países con economías de tamaño similar o incluso menor a la nuestra.

La semana pasada, la prestigiada escuela de negocios suiza IMD publicó sus rankings mundiales de competitividad 2018, donde analiza 63 economías.

En el reporte, México se situó en la posición 51, lo que representa una baja de tres lugares respecto a su ubicación del año anterior.

Para nuestro país, es la peor clasificación en el índice de competitividad de IMD desde que comenzó el estudio, hace 21 años.

De la región, el país mejor posicionado sigue siendo Chile (35), seguido de México, Perú (54), Argentina (56), Colombia (58), Brasil (60) y Venezuela (63), el último del ranking.

En 2013, en el primer año de gobierno del presidente Enrique Peña Nieto, México se ubicó en la posición 32 de 60, lo cual quiere decir que en un lustro perdió 19 lugares.

El índice de IMD analiza cuatro grandes áreas de competitividad: desempeño económico, eficiencia gubernamental, eficiencia empresarial e infraestructura.

En 2018 retrocedió en las tres primeras, sobre todo en eficiencia empresarial, donde cayó 12 puestos, al 48, mientras que en infraestructura –la de mayor rezago– permaneció en el sitio 55.

La escuela de negocios atribuye la caída al puesto 51 “al empeoramiento de la percepción sobre la calidad de las instituciones y la legislación empresarial”, así como en “la facilidad para hacer negocios y algunos aspectos del gobierno corporativo”.

La calidad de las instituciones se cataloga como una de las mayores debilidades del Estado mexicano.

Sobre los retos que enfrenta México en este año, no hay muchas diferencias respecto a lo que ha advertido antes IMD en sus reportes anuales de competitividad.

Destaca continuar la instrumentación de las reformas estructurales en educación y energía, justo las que cuestiona y amenaza con revertir Andrés Manuel López Obrador, el candidato presidencial puntero en las encuestas.

El economista senior del Centro de Competitividad Mundial IMD, José Caballero, dijo a El Financiero que la caída de México en el ranking de 2018 tiene que ver, en parte, con “el desencanto por no alcanzarse beneficios de las reformas como se tenía previsto, aunque siempre se advirtió que su impacto es de largo plazo”.

Para el experto, “esta caída de México tiene más que ver con el ciclo económico y político”, pero también le afectó el entorno de incertidumbre sobre la relación con EU.

Aunque así sea, el reporte de IMD corrobora la pérdida de terreno del país en la escala global de competitividad para el crecimiento, en un mundo cada vez más amenazado por el proteccionismo.

Podría decirse que la economía mexicana –la número 12 del mundo– sigue caracterizándose por mantenerse en una etapa intermedia del desarrollo.

Mientras México sigue atrapado en el ‘laberinto’ de la competitividad, otros países continúan ganándole la carrera, como Hungría, Bulgaria y Rumania, que en el último año lo rebasaron.




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