En la cola para votar


Roberto Malaver.- Sentado en una silla de plástico, al lado de la entrada del grupo escolar “José Ignacio Montezuma”, vi desde lejos a mi viejo amigo Remigio Montes Romero. Me le acerqué. Nos saludamos, y no se puso de pie, “porque puede llegar alguien y quitarme el cupo”. Asombrado le pregunté: “¿qué cupo?” “Mi cupo para votar. Estoy de primero y quiero ser el primero en votar, porque a mí me ha gustado siempre votar, y ese por lo menos es uno de los gustos democráticos que me he dado durante varios años”.

Confieso que tenía algún tiempo que no veía a Remigio, y a lo mejor estaba perdiendo la cabeza, porque hoy es viernes, y las elecciones son el domingo 20. Por eso le recordé. “Pero las elecciones son el domingo”. Me vio riéndose y me dijo: “Claro que son el domingo. Pero yo me conozco, yo quiero amanecer aquí para votar. Ya me busqué en la página del CNE, y allí dice clarito que Remigio de la Concepción Montes Romero vota aquí, en el Grupo Escolar “José Ignacio Montezuma”. Así que aquí estoy desde temprano. Y por allí viene mi señora también, para sentarse a esperar junto conmigo”.

Al rato vi que comenzó a llegar gente con sus sillas y se iban sentando detrás de Remigio. También la gente lo saludaba y él los atendía muerto de la risa porque “les gané a toditos, y estoy de primero para cuando digan partida, allí voy yo a depositar mi voto”. Al momento llegaron dos amigos más de Remigio y vinieron con una mesa y un juego de dominó. Lo invitaron a jugar pero él no quiso porque “puede ser una trampa para quitarme del primer puesto”. Y al rato ya había un grupo en la cola jugando dominó.

Estuve a punto de decirle a Remigio que se estaba ganando el premio el Demócrata de Oro, pero vi que el hombre no estaba para escuchar bromas, porque se estaba tomando muy en serio eso de estar primero en la cola para votar el domingo 20 de mayo. También pasó una muchacha vendiendo café, café, y aproveché y compré dos, uno para mí y otro para Remigio. En eso llegó su señora con otra silla y tomó asiento al lado de Remigio, algunos gritaron que se estaba coleando y Remigio dijo: “Esa no se está coleando, esa vive conmigo desde hace 30 años, y yo le tengo siempre su puesto bien guardado”.

Allí dejé a mi amigo Remigio, levantando, como siempre, la bandera de la democracia.

Roberto Malaver

@RobertoMalaver




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