“…Ah muchacho pa’ bobo…”


Luisa Estela Morales.- Todo continúa en una calma común, en las grandes urbes corren rumores y cuando pasan los días, todas resultan falsas.

En medio de esa calma, hay descontento por altos precios, eso es cierto; por escasez de alimentos y medicinas, por esa sensación irritante de la agresión imperial y complicidad interna de un grupo de insensatos, apátridas mercenarios de la política que reciben su paga por vender su patria y su bandera.

Pero. ¿que el pueblo los respalde? Nunca, no conocen el alma del venezolano; no saben que aquí, en esta patria, nació la libertad de toda nuestra América del Sur, y la sangre de nuestros héroes sembró de claveles rojos todo el continente.

Grave error cometen los que creen que con carne en lata y comida deshidratada someterán al escarnio al bravo pueblo. Si es que tenemos que luchar contra el invasor, lo haremos, no es la primera vez, pero propongo que antes se ponga freno a la impunidad, al caradurismo de quienes invitan a compartir su delito contra la patria y menosprecian al nuestra FANB con una cara y un gesto que recuerda aquella expresión acertada del presidente Hugo Chávez Frías, hacia otro caradura, “…ah muchacho pa’ bobo”.

Los usan, aprovechan su desarraigo y confusión mental para ponerlos a hacer el ridículo internacional.
¿Imaginan ustedes a este señor “Cara de Obama”, en conferencias internacionales con estadistas de verdad, como Putin, Evo Morales, Amzat Boukari y López Obrador?

Se trata de un “comodín” en el afán imperial de aferrarse a la hegemonía geopolítica hemisférica, sin reconocer con sensatez que su fortaleza imperial hace tiempo va en picada, cayendo irremisiblemente y ni con muros ni caballos de Troya de ayudas humanitarias hipotéticas (que no avalan ni la Cruz Roja, ni ningún organismo serio) podrá mantenerse en pie.

El diablo es repetitivo, no creativo, por ello pretende repartir en el Sur distintos eventos, como lo hicieron los Europeos en el siglo XVIII, revivir las Bulas Papales, inter caetera 1493, las Cruzadas, la doctrina Monroe, etc.

La calma en Venezuela no es otra cosa que la certeza de que nunca más perderemos lo que ganamos con Bolívar, independencia, y en esto no estamos solos, el mundo libre, los pueblos dignos, nos acompañan y Dios está en Venezuela, en el alma de los venezolanos.

 

Luisa Estela Morales

Magistrada emérito del Tribunal Supremo de Justicia
lemoralesl@gmail.com

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