Aprendizaje que ha dejado la pandemia


Son 10 meses de tener la oficina cerrada. Mantenerla abierta nos ha costado desprendernos de todos nuestros ahorros, al tener que pagar impuestos, cuentas de teléfonos fijos, celulares, tarjetas de créditos, combustible y gastos menores.

Todos estos gastos están vinculados con mantener la operación de la empresa, a pesar del panorama desolador por el cierre de hoteles y servicios vinculados a la oferta natural turística del país.

Para todas aquellas personas que no somos administradores, sino vendedores, la lección aprendida ha sido grande, no solo en la preparación de paquetes turísticos, sino también en el ámbito de la organización. En la parte administrativa he llegado a la conclusión de que para mantener a flote cualquier negocio es importante contar con un administrador que se encargue del manejo de las cifras, pago de los gastos en el tiempo correcto, evitar los incrementos innecesarios, mucho más, en medio de una crisis económica y sanitaria como la que ha provocado la pandemia respiratoria.

Si nos descuidamos, renglones como el de la comunicación, papelería, mantenimiento de vehículos, compra de repuestos, mecánicos, seguros y viajes nos pueden llevar a resultados económicos negativos.

En el lado de las utilidades, y bien por aquellas empresas que han obtenido ganancias en medio de la tragedia actual, hay que tener cuidado a qué costo se están consiguiendo ese dinero.

Hay que tener cuidado en no entrar en una guerra de precios que a la postre puede ser peor, porque los clientes no van a permitir ningún incremento o equilibrio en el futuro cercano.

Es verdad que debemos ser creativos en los tiempos actuales, pero no podemos alejarnos de nuestro modelo de negocio que nos permitió llegar al 2021.

La calidad del servicio debe ser siempre el norte de todas las empresas que participan en el turismo. El manejo profesional que brindemos en cualquier transacción nos permitirá alcanzar nuevos clientes; será la carta de presentación de mayor peso.

El año pasado se realizó un estudio donde los encuestados indicaron que no percibían a Panamá como un destino turístico y quizás para algunos esto es una desventaja, pero yo lo veo como una oportunidad de dar a conocer con mayor impulso los atractivos del país.

Los viajeros quieren conocer nuevos destinos que estén cerca de su lugar de residencia y Panamá está cerca de los principales emisores de turistas, como Estados Unidos, Canadá, Brasil, entre otros.

Por esta razón las compañías debemos reforzar la comunicación de los atractivos panameños y cuando el cliente llega al país hacerle sentir que tomó la decisión correcta. Tenemos todo para que los turistas pasen unas vacaciones de primera, solo tenemos que poner de nuestra parte para ofrecerle la mejor experiencia.

Las autoridades tienen que escuchar el sentir de la empresa privada para definir la estrategia que se implementará.

Hay que decidir si queremos ser un destino barato, o bien un abanico de ofertas, donde el visitante tenga de donde escoger sin importar el precio, con tal de pasar un buen momento.

El autor es operador de turismo receptivo.



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