Así fue la discreta boda de Joaquín Sabina y Jimena Coronado, el mejor broche a 20 años amor afianzado


Con la misma discreción con la que han vivido su noviazgo, Joaquín Sabina (71) y Jimena Coronado (50) contrajeron matrimonio este lunes después de 25 años de relación. La pareja, visiblemente emocionada, se dejaba fotografiar a la salida del registro civil de Pradillo, en Madrid, tras dar el sí quiero. 

Vestido con un traje azul, flores en solapa, camiseta negra y zapatillas deportivas, el cantante abandonaba las instalaciones junto a su esposa, ataviada con un vestido informal, para disfrutar de un almuerzo al que se unieron cerca de cuarenta personas, entre las que se encontraban Carmela y Rocío -las hijas que el cantante tuvo con Isabel Oliart-, quienes también ejercieron de testigos.

El acto estuvo oficiado por el actual ministro del interior, Fernando Grande-Marlaska, con quien la pareja mantiene una estrecha amistad. Joan Manuel Serrat y su esposa, Candela, participaron como padrinos de un enlace que, en palabras de Sabina, se ha celebrado “cuando esta pandemia horrible nos lo ha permitido”. La escritora Almudena Grandes, el periodista Jesús Maraña o el cineasta Fernando León de Aranoa han sido otros de los célebres convidados.

Romántico y familiar, el entorno del artista explica a este diario que hacía mucho tiempo que Sabina quería formalizar su relación sentimental. De hecho, preparó hasta en dos ocasiones una pedida de mano que, por las ironías de un destino caprichoso, no pudo llevar a cabo hasta que en noviembre de 2019 encontró el momento perfecto. Fue durante la fiesta para conmemorar el cincuenta aniversario de su carrera profesional cuando Sabina se arrodilló frente a Jimena y, exhibiéndole un anillo, le pidió que se casara con él. Según han desvelado algunos de los presentes en el acto, fue tradicional en modos y verbo.

El enlace matrimonial ha sido el mejor broche para un amor tan afianzado y respetuoso. Jimena y Joaquín se conocieron en 1994, cuando el cantante se trasladó a Perú para ofrecer un concierto. Jimena, que ejercía de fotógrafa, le realizó una sesión para una entrevista. Un encuentro que fue más bien flechazo y que se volvió a repetir cuando ambos rompieron con sus respectivas parejas.

Explican que ella fue la que dio el primer paso enviándole una carta que él tardó varios meses en abrir. Cuando se decidieron a embarcarse en la aventura del amor, Joaquín y Jimena volvieron a verse en México y, desde entonces, no se han separado. Han vencido crisis e, incluso, importantes baches de salud. El último fue el ocurrido durante un concierto en Madrid, cuando Sabina tropezó con un cable y cayó al vacío. Tuvo que ser hospitalizado.

Hermético con su vida privada, son pocas las ocasiones en las que el músico ha ofrecido detalles sobre sus asuntos más íntimos. Padre de dos hijas, Jimena es su segunda mujer. Joaquín estuvo casado en primeras nupcias con Lucía Correa, a quien escogió para librarse de todas las obligaciones de la mili. Él mismo confesó en una entrevista que, preso de los nervios y a punto de suicidarse, buscó a una mujer para casarse con ella y poder dormir fuera del cuartel. 

En la actualidad, su vida discurre tranquila y sencilla. Es extraño poderlo ver disfrutar de la noche madrileña, más allá de sus contadas cenas con amigos que se suelen realizar en su casa de Tirso de Molina, en la que la pareja convive con varios gatos, obras de arte y secretos de una vida apasionante.



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