Beneficios fiscales en tecnologías | La Prensa Panamá


El año pasado pudimos afrontar dos situaciones distintas, por un lado varias economías regionales sufrieron un fuerte golpe como resultado de la Covid-19, donde pudimos ver cómo varias empresas cerraron sus puertas, y el desempleo aumentó en casi toda la región.

Por otro lado, también pudimos ver cómo sucedió un efecto inverso, el cual fue el crecimiento exponencial de las empresas de tecnología, que percibieron ganancias como nunca antes, comparativamente con las percibidas durante 2018 y 2019.

En el presente artículo realizaremos un análisis comparativo de la actual situación en beneficios fiscales a la tecnología analizando el caso chileno y panameño.

En el caso chileno podremos contar con la ley I +D 20241, la cual se enfoca en dos incentivos principales, siendo estos una deducción del 65% en concepto de los gastos aplicados en investigación y desarrollo, y un crédito del 35% aplicable sobre el monto a pagar en concepto del impuesto sobre la renta de primera categoría.

La base de esta ley es la celebración de un contrato entre un contribuyente y un centro de investigación.

El organismo de aplicación de dicha ley es el CORFO (Corporación de Fomento de la Producción), el mismo tiene las facultades para auditar y fiscalizar los contratos celebrados entre los contribuyentes y los centros de investigación.

En Panamá contamos con la Ley 76, la cual busca como objetivo el crecimiento de la industria panameña mediante el uso de las nuevas tecnologías.

La normativa brinda a aquellas empresas que se dediquen a actividades de investigación y desarrollo la posibilidad de acceder al beneficio del “Certificado de Fomento Industrial”.

Asimismo, las empresas agroindustriales que inviertan en actividades de investigación y desarrollo gozarán de un beneficio del 35% de reintegro de los desembolsos realizados en dichas actividades y del 25% para las empresas industriales.

Luego de haber realizado un breve análisis de los casos de Panamá y Chile podremos ver que ambas normativas buscan el fomento de la producción local, mediante la generación de empleos, baja de carga tributaria, y deducciones contra el impuesto a la renta.

Durante este año se espera que las empresas de tecnología tengan un crecimiento aun mayor que el observado durante el año pasado, podría ser una posible puerta hacia una reactivación de las economías regionales. Todo dependerá del rol que tomen los estados, si deciden acompañar dicho crecimiento mediante políticas tributarias que fomenten el crecimiento del rubro nos encontraremos frente a una posible solución.

El autor es abogado y contador



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