Burnout: problema de salud pública


E diseño, la evaluación y eficacia de las intervenciones en el lugar de trabajo para reducir el riesgo de burnout.

Los profesionales sanitarios suelen estar sometidos a condiciones laborales exigentes y tanto el burnout (agotamiento físico y mental) como el work engagement (el grado de compromiso con el trabajo) son reacciones psicológicas que se desarrollan cuando las características personales interactúan con las características del trabajo. Por ello, investigadores de España, Portugal y Ecuador han impulsado un estudio cuyo objetivo es “analizar los factores que influyen en los niveles de burnout y work engagement en los profesionales sanitarios”, en el que dedican un capítulo concreto a su implicación en la crisis del coronavirus Covid-19. 

En esta revisión, que ha sido publicada en la Revista Española de Salud Pública del Ministerio de Sanidad, se han analizado 27 estudios. “Entre los profesionales sanitarios se observaron niveles moderados de work engagement y valores bajos de burnout”, señalan los expertos.

Las demandas laborales (sobrecarga laboral, tipo de turno, concurrencia de eventos negativos, tip ode servicio, etc.) y los recursos personales, situacionales y organizacionales (capital psicológico, apoyo social, capacidad de expresar emociones, valores personales, sentirse autorrealizado, entre otros), “pueden ser factores que influyan en los niveles de work engagement y burnout“, concluyen los expertos, quienes defienden que los  resultados “permiten ofrecer implicaciones para el diseño, la evaluación y eficacia de las intervenciones en el lugar de trabajo para reducir el riesgo de burnout y mejorar los niveles de work engagement en los trabajadores de la salud”. Especialmente, señalan, en los médicos y las enfermeros. “Además, supone un problema de Salud Pública pues el desarrollo de esta problemática puede afectar no sólo a la salud del trabajador sino a la calidad y a la seguridad de la atención prestada”, añaden.

La investigación dedica un capítulo especial a la influencia de la crisis del Covid-19 en los niveles de burnout y work engagement. “En una situación como la provocada por la Covid-19, las demandas laborales que deben atender los profesionales sanitarios pueden ser superiores a las habituales en su entorno de trabajo y los recursos de los que disponen pueden resultar insuficientes”, advierten los expertos, quienes se centran en evaluar los factores que pueden mejorar los niveles de work engagement y los factores que pueden moderar la posibilidad de desarrollo de burnout.

Covid, sanidad y compromiso de los profesionales

En relación a la crisis del Covid-19, los investigadores reseñan varios estudios que revelan “unos niveles medios de compromiso laboral de las enfermeras y niveles de satisfacción alta que podría deberse a factores como la resiliencia y autoeficacia de los participantes, siendo conscientes de la importancia de su trabajo para la sociedad”.

Este compromiso laboral, añaden, puede ser dinámico puesto que hay estudios que determinan que “el work engagement disminuye paralelamente con el aumento del estrés relacionado con la pandemia”. “Estas situaciones de estrés pueden deberse al miedo de contagiar a los amigos y seres queridos, por el aumento de la carga de trabajo, los cambios de turnos y lugar de trabajo o el contacto frecuente con pacientes Covid-19”, ejemplifican los investigadores.

“Algunas de estas condiciones laborales son modificables con estrategias de gestión adecuadas“, subrayan los investigadores, que ponen como ejemplo a las enfermeras líderes experimentadas y con preparación doctoral, quienes tienen niveles superiores de satisfacción por compasión y menores niveles de burnout.

Demandas y recursos laborales en la sanidad

Los investigadores advierten que “las demandas laborales han mostrado una correlación positiva con las dimensiones del burnout en todos los estudios que se han incluido en la revisión”. Así, “factores como la carga de trabajo se asoció a niveles más elevados de agotamiento emocional y despersonalización en varias muestras de profesionales sanitarios”. Además,cuando esta sobrecarga de trabajo fue elevada en una muestra de enfermeras españolas y uruguayas, “aumentó la intención de rotar de servicio y/o cambiar de trabajo”.

En este punto, reseñan un estudio realizado en una muestra de 1.225 enfermeras de los servicios de Urgencias del sur de España que indicaron que “una jornada física complementaria podría aumentar el riesgo de desarrollo del síndrome de burnout”. 

Además de la carga de trabajo y la concurrencia de eventos negativos, como estrés y violencia, “los valores de la organización, el tipo de servicio y el ámbito de trabajo puede afectar a los niveles de work engagement y en mayor medida, en los niveles de burnout, determinan los expertos, que ponen de ejemplo que, en un estudio comparativo entre enfermeras hospitalarias y enfermeras no hospitalarias (centros de salud y clínicas psiquiátricas) “se observó que las enfermeras que trabajaban dentro del hospital tenían niveles más altos de burnout y niveles más bajos de work engagement en comparación con las enfermeras que trabajan en centros de salud y clínicas psiquiátricas”. 

Los investigadores defienden que “existen una serie de recursos personales, situacionales u organizacionales, capaces de amortiguar y reducir el impacto en los niveles de work engagement y burnout en los profesionales sanitarios. El simple hecho de percibir los recursos “podría ser un factor protector importante para el personal de enfermería”.

En otros casos, explican, “la aplicabilidad de los valores de justicia, honestidad, juicio y amor de los médicos que trabajan en dos hospitales austriacos fue particularmente esencial para su bienestar psicológico y work engagement”.  En el caso de una muestra de enfermeras líderes de los servicios de emergencia en Estados Unidos, las variables que afectaron de forma positiva con más fuerza al work engagement fueron las habilidades para aprender cosas nuevas y el significado que le daban al propio trabajo.

Por otro lado, el apoyo social y el trabajo en equipo han sido factores recurrentes de estudio “y parece que influyen positivamente en los niveles de work engagement. Cuando estos factores no son adecuados suele aumentar la intención de cambiar de servicio con el consiguiente aumento del riesgo de desarrollar el síndrome de burnout si la situación se alarga en el tiempo“, señalan. 

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