Buscando a la mula Morichala



Mientras el Rover estadounidense Perseverance toca tierra en el planeta Marte, el Rover chino Yutu-2 examina la cara oculta de la Luna en busca de Helio 3, mejor conocido como el “oro lunar” y los Emiratos Árabes junto a Japón llegarán a Marte el 15 de agosto con su Emirates Mars Mission, en Venezuela estamos buscando una mula.

¿Creen que es chiste?… Por desgracia, no. Diario Aborigen publicó un tuit el 17 de febrero, pidiendo ayuda para encontrar a Morichala, una mula perteneciente al programa Bibliomula, que lleva cuentos y leyendas a niños en los lugares más recónditos del Estado Mérida. No tengo nada en contra del programa en sí. Si es para llevar educación y cultura, hay que echar mano de lo que se tiene… pero siento una terrible desazón al notar cómo el mundo avanza y nosotros retrocedemos.

Que se usaran bibliomulas hasta hace ochenta años, lo puedo entender… ¿pero ahora?… ¿Es que el petróleo no alcanzó para llevar a los lugares más recónditos del país fuerza eléctrica y otras redes básicas? Hugo Chávez tuvo los precios del crudo más altos durante el mayor tiempo seguido.

Y hoy, en vez de estar buscando a Morichala, deberíamos contar con todos los servicios hasta en el rincón más lejano de Venezuela. Pero la realidad es diametralmente opuesta: estamos sin electricidad en buena parte del país, cocinando con leña, sin agua potable, e importando gasolina.

Los maestros y los médicos –la educación y la salud- son los profesionales peor pagados del país. Eso se traduce en escuelas, universidades, dispensarios y hospitales en el suelo. Hemos regresado al siglo XIX en términos de ingreso per cápita y calidad de vida, después de haber sido uno de los países con el más alto índice en el siglo XX.

El chavismo ha destruido nuestro país de tal manera, que nosotros -con las riquezas naturales que tenemos- hemos debido ser un país desarrollado a la vuelta del milenio, y hoy estamos arruinados, con un país que es tierra arrasada y lo peor es el estado de desesperanza de la población.

En una hipotética conversación de cinco niños, uno japonés, otro chino, otro emiratí, otro estadounidense y un quinto venezolano, podríamos escuchar algo así:

“Mi país tiene el Rover Perseverance en Marte, buscando señales de vida y otras fuentes de energía”, diría el estadounidense.

El chino añadiría: “El Yutu-2 es la sonda que más ha sobrevivido en la Luna. Ha explorado terrenos desconocidos y ha enviado información valiosísima”.

El emiratí y el japonés hablarían del esfuerzo conjunto de ambos países: “la sonda Al-Amal (Esperanza) que despegó desde Japón debe darle la vuelta a Marte durante todo su año de 687 días terrestres a partir de julio de 2021. Estudiará la dinámica del tiempo en la atmósfera del planeta rojo. Emiratos quiere, además de ser una potencia de petróleo y gas, convertirse en una potencia en ciencia y tecnología y para eso contamos con nuestros aliados en esos campos, los japoneses”.

Y el venezolano, nuestro venezolano… ¿qué les diría, si él vive en el décimo mundo?

“Nosotros en Venezuela estamos tratando de encontrar a la mula Morichala”.



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