Caída de 14.4% en el PIB y aumento de la deuda a 64.6%: secuelas de la Covid-19


La fuerte contracción de la economía, un notable aumento de la deuda pública y la rebaja en la calificación de riesgo son algunas de las secuelas que está dejando la pandemia del nuevo coronavirus en las finanzas públicas panameñas.

Según las proyecciones del banco estadounidense J.P. Morgan, la relación entre la deuda y el producto interno bruto (PIB) se ubicaría en 64.6% al cierre de 2020, lo que supondrá un salto considerable desde el 46.4% con que cerró este indicador en 2019. El dato oficial del nivel de endeudamiento relativo no se conocerá hasta que la Contraloría General de la República publique el informe sobre el desempeño del PIB de 2020, algo que está programado para marzo.

El aumento de la deuda de 2020 se explica por un incremento sustancial en el déficit fiscal, que según el banco pasará del 3.1% en 2019 a un 10.3% en 2020. Esa fue la respuesta del Gobierno para evitar un daño económico mayor, pero como señala el banco, “con un significativo costo fiscal”.

Para 2021 el banco estima que la relación entre deuda/PIB seguirá creciendo, pero a un ritmo menor, para alcanzar el 66%, un nivel similar al existente en 2005.

La relación deuda/PIB sube porque lo hace la deuda, pero también por la fuerte contracción del PIB. El pronóstico de J.P. Morgan para 2020 es una caída de 14.4%, en línea con gremios y analistas locales.

El banco espera una normalización gradual de los niveles de déficit fiscal en los próximos años, desde un 7% pronosticado para 2021, y un crecimiento a mediano plazo de 5% anual, lo que debería estabilizar los niveles relativos de deuda e incluso reducirlos, de manera que el banco considera que la sostenibilidad de la deuda no sería un problema.

El informe recuerda que ya Panamá ha pagado un peaje por el amplio incremento de la relación deuda/ PIB en forma de rebaja en la calificación de riesgo, efectuada por S&P Global Ratings en noviembre. “El momento de la decisión fue inesperado, pero la misma decisión no fue una sorpresa”, señala el banco, recogiendo una sensación compartida por expertos locales.

El banco señala que antes de la rebaja de S&P se había apuntado la posibilidad de un deterioro en el riesgo crediticio de Panamá, pero con un impacto “bastante limitado” que no pondría en cuestión el grado de inversión que ostenta el país.

Las otras dos grandes agencias, Moody’s Investors Service y Fitch Ratings, tienen la perspectiva de la calificación de Panamá en negativa, y por lo tanto se podrían producir nuevas rebajas en la calificación, aunque el banco espera que serían de un solo nivel y el país se mantendría dentro del grado de inversión.



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