Camiseta 10 | El viaje a Francia de Wuilker Fariñez


Lens, pequeña ciudad del carbón del norte de Francia, tiene desde hace unos días un nuevo tema de conversación. Con un equipo chico, como la misma población, la gente anda entusiasmada por el recién ascenso a la primera división, Ligue 1, y porque ahora vuelve a oír el sonsonete venezolano con la presencia de Wuilker Fariñez, luego de haber pasado por aquel lugar típica región del país galo el lateral zurdo y central Gabriel Chichero.

Fariñez, precoz para el puesto de arquero, levantó vuelo a sus 17 años de edad con el Caracas hasta llegar al Millonarios, equipo colombiano con el que tiene contrato hasta 2024.

El muchacho venezolano aprovechó su titularidad en Bogotá, últimamente compartida con Jefferson Martínez pues Fariñez no anduvo bien en algunos partidos,  para mejorar su juego con los pies, tal vez su único defecto, unido a su tamaño, 1,78, pequeño para los niveles europeos habituados a los arqueros de más de 1,85. Con el recelo normal que despiertan los futbolistas venezolanos, con la aprehensión que hay en Europa con ellos, Wuilker irá solo como préstamo y espaldero de Jean-Louis Leca, titular, capitán y caudillo del grupo…

Entonces, para el Lens la llegada de Fariñez no será un hecho de mayor trascendencia, es la verdad. Va a llenar el lugar de ser segundo arquero, a jugar ocasionalmente según lo designe Franck Haise, el director técnico del equipo que terminó segundo, detrás del Lorient, en el campeonato de segunda división. Pero en el trasfondo del asunto está la máxima oportunidad que esperaba el venezolano desde hacía años: poder mostrarse en Europa: ¿qué jugador de América no sueña con eso? Un día no, otro sí, y a Fariñez le ha llegado el gran momento de su carrera.

En Lens hemos estado, y sabemos de la intensa pasión de sus habitantes por el fútbol y por su club. Aplaudirán hasta enrojecer sus palmas las intervenciones de acrobacia felina del golero criollo; pero mosca, Wuilker, porque te irán encima, con las críticas más hirientes y amargas, si fallas en una pelota de gol…

Una de literatura y fútbol: la muerte en Los Ángeles, la semana pasada y a sus cincuenta y cinco años de edad, de Carlos Ruiz Zafón, deja un gran dolor y un vacío de acantilado en las letras de habla hispana.

En su libro, “La sombra del viento”, páginas en las que se desgajan grandes valores de fondo sin renunciar al hecho estético, con la superposición de presente y pasado con fluidez de río de aguas turbulentas, el autor catalán hace referencias al fútbol en varios pasajes, aunque no aclara si en ese momento era aficionado del Barcelona o del Espanyol. Zafón sea ido, pero deja tras de sí las huellas de uno de los más grandes escritores hispanoamericanos del siglo XXI.

Nos vemos por ahí.     



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