Cantera, calidad y tecnología, claves del diseño futuro


Ha llovido mucho desde que el artesano germano-austriaco Thonet mostró al mundo su silla número 18 en la Gran Exposición de 1851 en Londres; o desde que Ramón Casas ganó en 1898 el concurso de cartelería de Anís del Mono. El diseño se ha democratizado y refinado, se ha puesto al servicio de las personas y tiene una gran calidad. A ello contribuyeron, poco a poco, el movimiento británico Arts & Crafts, la Bauhaus alemana, el colectivo español Gatepac y otros tantos actores. Hoy el diseño está en una cuchara y una cafetería; también en un coche, un sombrero y una página web. Y en una bañera. Por decirlo suavemente, estamos rodeados.

“El diseño es una forma de aceptar los nuevos desafíos bajo un proceso de generación de ideas que puedan permitir una innovación que tenga impacto social y perspectivas de futuro”. Es la definición “personal” de Alessandro Manetti. Este florentino, que aterrizó en 2002 en Barcelona, es el director ejecutivo del Istituto Europeo di Design (IED)en España, que en 25 años -está de aniversario- ha formado a más de 40.000 alumnos en sus dos sedes de Madrid y la Ciudad Condal. Fue en esta última, precisamente, donde nació en 1775 una de las escuelas en esta materia más antiguas de Europa, la Llotja, por donde pasaron Picasso o Miró.

En este cuarto de siglo, explica a 20minutos, el concepto de diseño en nuestro país ha cambiado bastante. “Desde el IED hemos contribuido a generar una nueva cultura, una nueva sensibilidad” apunta. Sensibilidad que se extiende a todas las disciplinas, como por ejemplo el diseño de espacios: “Solo hay que bajar a la calle, darse un paseo y ver los bares, los restaurantes, las tiendas”. La perspectiva del usuario final también es distinta, ya que “valora cada vez más, no a nivel consciente, sino también a veces a nivel subconsciente, el valor añadido de tener una buena propuesta bien diseñada en todos sus elementos”, añade.

Por eso, es importante la “relación emocional” que se establece con el diseño y que va “más allá” de solucionar un problema concreto. Y, por supuesto, su vinculación “a retos globales, como la sostenibilidad, la capacidad de gestionar nuevos estilos y lenguajes de comunicación y llegar públicos diferentes, la capacidad de humanizar la tecnología…”. “Es casi obligatorio hacer que las marcas de moda sean sostenibles”, coincide Moisés Nieto. Premio Nacional de Moda 2017, dirige la Escuela de Moda de IED Madrid, donde se licenció en 2010. En 2016 ya firmó una colección con Ecoembes con materiales reciclados para poner el foco sobre el consumo.

“Ahora todas las marcas tienen una parte, ya no solo sostenible, sino upcycling o de producción sostenible. Porque para mí sostenible es que la prenda sea diseñada, cosida y fabricada aquí, con lo cual ya estás dentro del slow fashion”, afirma. En cuanto a la tecnología, su unión con la artesanía es para él una de las tendencias que explotarán pronto, “justamente lo que hacemos en el Innovation Lab, nuestra sede más tecnológica”. Como ejemplo, los tejidos inteligentes “que reaccionan al calor o son antibacterianos” y, al mismo tiempo, bonitos. “Stella McCartney o Prada tienen prendas que son supermoda y están hechas con ellos, es el futuro”, advierte.

“Ahora todas las marcas tienen una parte, ya no solo sostenible, sino ‘upcycling’ o de producción sostenible”

“El diseño tendrá que gestionar el elemento tecnológico de una forma que pueda estar en la condición de herramienta útil y no ser protagonista”, abunda Manetti. Y sugiere otra vía, más dilatada, abierta por países como Suecia: los dispositivos integrados en el cuerpo humano, como “un chip bajo la piel que sustituya al DNI, la tarjeta y otros elementos de nuestra cartera. Eso es real, es el presente”. Además de impartir formación en cuatro grandes áreas –Design, Moda, Visual Communication y Management– el IED también desarrolla proyectos de investigación académica en colaboración con empresas, instituciones o clientes reales.

“Nos piden la posibilidad de obtener un prototipo o un metaproducto o, incluso, saltar desde el metaproducto a un producto en serie”, relata el director ejecutivo. De ahí salió en 2011 la moto eléctrica Volta, la primera en España. “Nosotros no queremos competir con los estudios de diseño, porque son nuestros aliados y componen también nuestro cuerpo docente”, aclara, pero añade que si bien los estudios puede contar con buenos equipos de diseñadores y profesionales, no tienen a su alcance una comunidad así de estudiantes, ex estudiantes y profesores para llevar a cabo proyectos “compartidos, colectivos y de cocreación”.

Innovation Lab del IED.
IED

Nieto recuerda sus tiempos como estudiante. “Los alumnos hoy son mucho más exigentes, tienen la información a mano”, asegura, “están muy preparados y tienen la mente muy abierta”. Considera importante, además, que sepan “no solo diseñar una prenda”, sino saber cómo venderla y a través de qué canales, en qué países, cómo “comunicarla”, etc. En ese sentido, explica que el centro intenta darles una formación lo más “transversal” posible. Manetti aporta dos pistas más para quien quiera dedicarse a esto: la primera, que la creatividad puede aprenderse en el aspecto más técnico, pero que el “talento de base” tiene un componente personal; la segunda, que “a un buen diseño lo define su capacidad de perdurar en el tiempo”.

De las aulas del IED, que tiene 11 sedes entre Italia, España y Brasil y fue fundado en 1966 por Francesco Morelli, han salido figuras internacionales como Pierpaolo Piccioli, director creativo de Valentino, y Maria Grazia Chiuri, directora creativa de Dior. En nuestro país destacan Jaime Hayón (Lladró, Camper, Hotel Barceló Torre de Madrid), José Hurtado (Suárez, Aristocrazy) o María Lemus (María ke Fisherman). España está en un buen momento, sobre todo en la moda. “Tenemos la frescura que no tienen otros países”, dice Nieto. Otros de nuestros fuertes, explica, son una buena cantera, “un saber hacer muy exquisito”, buenas escuelas y “buen humor”.

Cifras del sector

Empleo. Los llamados sectores intensivos en el uso del diseño (dibujos o modelos) generan en la UE 30,7 millones de puestos de trabajo, según datos de la Oficina de Propiedad Intelectual de la Unión Europea (EUIPO).

PIB. Estos sectores generan, asimismo, el 16,2% del PIB total de la Unión, es decir, 2.371.000 millones de euros.

Sectores. Entre las industrias que se sitúan a la cabeza en la categoría de sectores intensivos en el uso del diseño en la UE se encuentran, por ejemplo, la fabricación de cubiertos; la venta al por mayor de muebles, alfombras y equipos de iluminación; la fabricación de joyas y la venta al por mayor de ropa y calzado.

Loclock, finalista de los premios DesignEuropa en 2018.
Loclock, finalista de los premios DesignEuropa en 2018.
DURBANIS / EUIPO

España. La contribución al PIB de estos sectores en nuestro país es de más de 127.000 millones de euros; y la contribución al empleo, de más de 1,9 millones de puestos de trabajo.

Sectores. Destacan, según la EUIPO, servicios comerciales al por menor de muebles; aparatos de iluminación y otros artículos de uso doméstico en establecimientos especializados y la fabricación de vehículos de motor .

Premios. Loclock (imagen de arriba) es un sistema de bloqueo de bicicletas para espacios públicos. Fue finalista en 2018 en los Premios DesignEuropa. Está diseñado por el español Alex Fernández Camps y lo fabrica Durbanis. El jurado destacó la simplicidad y la funcionalidad del diseño como pieza de mobiliario urbano moderno. La convocatoria para la tercera edición ya está abierta; hay tres categorías: Premio industrial, Premio a empresas pequeñas y emergentes y Premio a la trayectoria profesional.





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