China desarrolla cohetes de nueva generación para próximas misiones


China ha desarrollado una serie de cohetes portadores de nueva generación para llevar la industria espacial del país al siguiente nivel.

El Gran Marcha-7 es un cohete portador de tamaño mediano con alta fiabilidad y seguridad. Está diseñado para lanzar vehículos de carga durante la construcción del proyecto de la estación espacial tripulada de China y satisfacer la demanda a largo plazo para mejorar los cohetes de transporte tripulados en servicio.

El cohete mide 53,1 metros de largo con un diámetro central de 3,35 metros, cuatro impulsores de 2,25 metros de diámetro y un peso de despegue de 596 toneladas. Puede enviar 13,5 toneladas de carga útil a una órbita terrestre baja, ó 5,5 toneladas de carga útil a una órbita sincrónica con el Sol, según Wang Xiaojun, que está a cargo del sistema de cohetes Gran Marcha-7.

El 25 de junio de 2016, un cohete Gran Marcha-7 trasladó varias cargas al espacio desde el Centro de Lanzamiento Espacial de Wenchang, en la provincia meridional china de Hainan. El 20 de abril de 2017, desde el mismo lugar de lanzamiento, otro cohete de este tipo transportó a la nave Tianzhou-1.

También es el primer cohete portador diseñado digitalmente por China, lo que significa que no se usó ningún boceto de papel durante todo el proceso de diseño y producción.

Es, además, más respetuoso con el medio ambiente que los modelos de generaciones anteriores, puesto que no utiliza propelente altamente tóxico y “está alimentado con queroseno y oxígeno líquido, lo que incrementa el empuje un 50 por ciento y reduce los costes a una décima parte de los de los propelentes convencionales”, explicó Wang.

El Gran Marcha-7 será el principal portador de las futuras misiones espaciales de China, agregó.

Por su parte, el cohete Gran Marcha-9 será el cohete portador de carga pesada más grande de China, con capacidad para llevar entre 50 y 140 toneladas a una órbita terrestre baja, lo cual es clave para la exploración lunar de China, las exploraciones del espacio profundo, la construcción de infraestructuras espaciales y la utilización de recursos espaciales.

Mejorará en gran medida la capacidad de China para promover el desarrollo espacial y salvaguardar la seguridad espacial, dijo Zhang Zhi, diseñador jefe del cohete.

Además, está siendo diseñado para facilitar las misiones lunares de China, incluidos aterrizajes tripulados.

Por último, el Gran Marcha-11 es un cohete de combustible sólido de cuatro etapas que se utiliza para lanzar cargas a órbitas terrestres bajas y sincrónicas con el Sol. Mide 20,8 metros de largo, con un diámetro máximo de dos metros y un peso de despegue de 58 toneladas.

Desde su vuelo inaugural el 25 de septiembre de 2015, los cohetes Gran Marcha-11 se lanzaron en seis ocasiones, en las que se enviaron al espacio 25 satélites.

Tiene una capacidad de respuesta flexible y rápida y se puede lanzar en menos de 24 horas.

El subcomandante en jefe del cohete, Jin Xin, manifestó que el Gran Marcha-11 puede hacer comunicaciones de emergencia y observaciones remotas en caso de desastres e incidentes.

Está también diseñado para un uso comercial para satisfacer la creciente necesidad de lanzamientos de microsatélites.

China está planeando que su primer lanzamiento marítimo de satélites a bordo de un cohete Gran Marcha-11 sea este año.



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