Columnistas Felipe Morales | RÉCORD


No es que Lionel Messi estorbe, porque nunca lo hace, pero cuando no está, otros se toman ciertas atribuciones. ‘Como no está el líder, seré yo’, parecen decir algunos blaugranas vestidos a cuadros y convicción. 

Rakitic es un patrullero que exige que te estaciones; Ivan se acerca al área pidiéndote la licencia; cambia de juego, encendiendo la radio para comunicarse con los refuerzos; se baja las gafas para identificarte. Y al final, te levanta la infracción, mascando un chicle, mientras regresa al auto de policía para seguir asegurando el medio campo. 

Sergio Busquets es un pincel. Raya el campo como un niño, pero ninguna línea se cruza. Es lineal como el horizonte. Recibe y decide con los pies bien plantados en el tiempo y en el espacio. Gira o se apoya. Siempre a dos toques. Busquets es eso: Una escala necesaria.

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Sergio retiene poco el balón y lo toca mucho. Lo conserva menos en los pies, que alguien a quien no le gusta el futbol.  Y le encanta.

Riqui Puig es muy bueno para ser muy joven. O es muy joven para ser tan bueno, porque si tuviera 28 años, sería más de lo que lo dejan ser a sus 19.

Ousmane Dembélé irrumpe como un huracán en Florida. Se lleva todo lo que esté a su paso. Tocó su primera pelota y la ajustó al palo. Arrasa convencidamente incluso con el mito aquel de que solo cabalga los espacios. Si es cierto que requiere estar de cara al marco, no es menos verdad que con él no se necesita de Neymar.

Frenkie de Jong es un Rakitic y un Busquets, que tiene un ADN catalán siendo muy holandés, si es que eso no es lo mismo a la vez. 

Griezmann es Griezmann y donde se pare crece más verde el pasto. Si, terminado el juego contra el Napoles, Luis Suárez avisó que el francés es quien tiene que adaptarse al Barcelona es porque si hay un futbolista que puede tomar varias formas es Antoine.

Luis Suárez, por ejemplo, es uno solo. El de siempre. Y ya. Con eso basta, desde su incombustibilidad. Sigue siendo un toro de lidia al que le abren la barrera. Un purasangre del gol, que tiene un exceso de competitividad. Y no de peso.

Pero Messi no está  en la International Champions Cup, de Estados Unidos. Al Barcelona, sin embargo, le bastará, porque el escudo va por enfrente del nombre que va por detrás. Incluso por el del lesionado Lionel Messi Cuccittini…



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