Cómo deben afrontar el desconfinamiento los adolescentes, paso a paso


La adolescencia es una de las etapas en la que se producen multitud de cambios en muy poco tiempo que implican la transformación de los niños en adultos. El periodo de confinamiento ha sido realmente complicado para muchas personas por diversos motivos, pero en los jóvenes adolescentes ha requerido una especial atención.

Los adolescentes se encuentran en “un proceso psicológico unido al crecimiento social y emocional que surge en cada persona”. Durante este periodo se producen “cambios fisiológicos, psicológicos, emocionales, intelectuales y sociales que sitúan a cada persona ante una nueva forma de vivenciarse a sí misma y a los demás”, explica la guía elaborada por el Colegio Oficial de la Psicología de Madrid para afrontar psicológicamente el desconfinamiento. 

Facilitar el contacto con su ‘grupo de iguales’

En el caso de los adolescentes, a la hora de hacer frente al proceso de desescalada tras varias semanas sin salir de casa y sin tener contacto social, se deben tener en cuenta una serie de recomendaciones. En primer lugar, necesitan a los adultos para abordar situaciones complicadas y “es importante que éstos entiendan que para ellos también resulta difícil la adaptación a este momento”, destaca la guía. 

La referencia y satisfacción en esta etapa de la vida se encuentra en su “grupo de iguales”. Durante estas semanas han dejado de ver a sus amigos del colegio y eso puede dar lugar a emociones negativas. Por ello, “es importante facilitar la conexión del adolescente con su grupo de iguales a través de un uso responsable de las nuevas tecnologías”.

Comunicación asertiva y normalización de las emociones

Dos adolescentes con sus teléfonos móviles.

La etapa de la adolescencia se puede caracterizar en algunos casos por la baja percepción del riesgo que tienen los jóvenes, lo que les puede llevar en esta situación a no seguir las recomendaciones marcadas por las autoridades sanitarias o a desobedecer la normativa. 

Además, tal y como indica la guía, se pueden establecer dinámicas en las relaciones sociales que den lugar a problemas de conducta como el consumo de alcohol y otras sustancias, el uso compulsivo de dispositivos o la adicción al juego.

Por todo ello, “es importante controlar los nuevos consumos que se puedan llegar a desarrollar, como la presencia continua en redes sociales o juegos compulsivos”. Muchos jóvenes que se encuentran en este proceso de transformación pueden sentirse inseguros e incluso impulsivos, dando lugar a “conductas de rebeldía”. Esto puede incrementarse en situaciones como la que estamos viviendo. 

¿Qué se puede hacer al respecto? Llegar a un proceso de entendimiento, aplicar una comunicación asertiva y un diálogo con ellos “que les ayude a validar sus sentimientos y sus puntos de vista”, pero respetando sus espacios. La comunicación, sin duda, es esencial en esta etapa porque se se encuentran inmersos en la construcción de una opinión crítica sobre el entorno y sobre sí mismos. 

Muchos adolescentes pueden manifestar emociones durante esta fase de desconfinamiento como el miedo, la ansiedad, la tristeza, la ira, la impotencia o la frustración. No pasa nada. Hay que normalizar estas emociones, aceptarlas y legitimarlas.

Recomendaciones generales

  • Ofrecer a los adolescentes información y buscar su colaboración.
  • “Motivarles continuamente con el desarrollo de nuevas habilidades, adquiridas (o mantenidas) en el confinamiento”.
  • Otorgarles ciertas responsabilidades y un trato acorde con la edad. 
  • Fomentar la educación en valores como la empatía, la solidaridad, el respeto o el agradecimiento. 
  • “Impulsarles en el altruismo participando y colaborando en redes solidarias, voluntariado, ONG… que proporcionen nuevos significados y aprendizajes”. 



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