¿Cómo enseñar a un cachorro a hacer sus necesidades fuera de casa? ¿Cuándo empezar? ¿Hay algún truco?


Es uno de los primeros aprendizajes de un cachorro y uno de los más esenciales para conseguir una idónea convivencia con su cuidador o cuidadores. Pero antes de adentrarnos en cómo enseñar al perro a hacer sus necesidades fuera de casa conviene dejar claras algunas cuestiones.

La primera, que hay que tener siempre en cuenta que el perro es, por naturaleza, un animal muy inteligente por lo que no tardará mucho en adquirir este aprendizaje. En segundo lugar, que corresponde a los seres humanos guiarles en este proceso, por lo que a esta parte del binomio le corresponde ser paciente, amable, comprensiva, no perder los nervios y, sobre todo, ponerle mucha constancia al asunto y actitud positiva.

Algo todavía mucho más importante a considerar: el cachorro – como le ocurre también a los bebés y niños cuando son pequeños- no está preparado fisiológicamente a los dos, tres o cuatro meses para para control de esfínteres. Por lo tanto, si se hace pis y/o caca dentro de casa siendo un cachorrito no es porque sea sea malo ni por fastidiar a las personas que conviven con él sino porque todavía necesita madurar y crecer para conseguirlo. Gritarle o regañarle no es una opción. Es más, puede volverse en nuestra contra y resultar contraproducente ya que podemos generarle miedo y ansiedad.

¿Cuándo empezar con el aprendizaje?


Algo básico y fundamental: el cachorro no puede salir a la calle hasta que no tenga puestas todas las vacunas, por lo tanto durante las primeras semanas en casa se va a habituar a hacer sus necesidades dentro. Lo ideal es acondicionar un espacio en casa con empapadores para que se acostumbre a hacerlo sobre ellos. Cuando ya comience a salir, también es probable que no aguante toda la noche sin orinar por lo que podemos mantener ese rincón durante unos meses más y ser comprensivos, si en ocasiones, no acierta ni llega a tiempo a él.

¿Cuándo debe comenzar entonces el cachorro este entrenamiento? Pues, al menos con unos dos meses de edad. ¿Y cómo va aprender que ahora toca hacerlo en la calle si lleva ya alguna semanas haciendo pis y caca dentro de casa? Pues teniendo en cuenta una serie de factores muy importantes que mencionan todos los educadores caninos: el horario de comidas, un número suficiente de salidas a la calle y conocer cuáles son los momentos más habituales para sus necesidades.

Horario de comidas

Es común que los cachorros necesiten ‘ir al baño’ tras las comidas por lo que merece la pena ser regulares con sus horarios y organizarlos bien para que, por norma, si come a las mismas horas necesite orinar a las mismas horas también. ¿Cómo establecer esos horarios? También en base a su edad. Un cachorro de tres o cuatro meses, por ejemplo, come unas tres veces al día mientras que con seis meses suele hacerlo solo dos.

Salidas a la calle

No hay que escatimar en este aspecto, esencial donde los haya para un buen aprendizaje. Aunque pueda parecer un engorro, la única manera de que el cachorro aprenda a hacer sus necesidades en la calle es dándole el mayor número de oportunidades para hacerlo. Hay que ser conscientes de ello, entender que se trata de una situación transitoria que se prolongará solo durante los primeros meses de vida del perro y, si no tenemos tiempo para hacerlo solos por horarios de trabajo u otras razones de peso, apoyarnos y organizarnos con los demás miembros de la familia, e incluso, recurriendo a amigos, vecinos y profesionales. Pero lo fundamental es ser disciplinados con esta rutina.

¿Cómo saber el número de veces que un cachorro necesita salir de casa? No es una regla exacta pero sí aproximada. Un perro con unos tres o cuatro meses va a necesitar evacuar cada hora u hora y media así que debería salir unas ocho o nueve veces al día. E insistimos, se trata de una situación temporal. Conforme el perro vaya creciendo las salidas también se irán reduciendo: con cinco meses a unas seis o siete salidas al día, con seis meses unas seis veces a día, con diez meses unas cuatro o cinco veces al día y con un año ya serían solo tres veces al día.

Momentos sí o sí

Fundamental es también reconocer aquellos momentos en que un perro de forma habitual va a querer hacer sus necesidades y, por extensión, habría que llevarle a la calle: cuando se despierta por la mañana o tras una siesta, como ya hemos comentado anteriormente después de las comidas y de beber, y también cuando se relaja tras realizar ejercicio físico o jugar.

Otros aspectos clave

Un galgo sobre un sofá.

– Premiemos siempre al cachorro cuando haga sus necesidades en la calle. No se trata de darle una golosina o snack sino de felicitarle, que vea que nos ponemos contentos y que es motivo de alegría que haya conseguido su objetivo. De esta manera, reforzaremos su conducta y conseguiremos que asocie hacerlo en la calle con algo positivo.

– Si el cachorro se hace pis dentro de casa lo recomendable es no fregarlo al momento porque lo que vamos a conseguir de esta manera es extender el olor por toda la casa. Lo mejor: ignorar al perro, dejar pasa un tiempo prudencial, secar con papel de cocina o periódico y fregar con algún producto que elimine olores y bacterias.

– Si no hemos conseguido que el perro haga pis al salir de casa, algunos educadores caninos recomiendan esta estrategia. De vuelta a casa, abrir la puerta, volver a cerrarla y regresar a la calle otros diez minutos. Es normal que durante los primeros días, porque el perro se ha habituado a las texturas del empapador u otros, no logre acostumbrarse a los nuevos elementos exteriores. Se trata, por tanto, de el perro crea que va a entrar en casa, su cerebro en ese momento mandará una señal a sus esfínteres y se preparará para hacer sus necesidades. Al llevarlo de nuevo a la calle, conseguiremos fácilmente que sienta la necesidad de evacuar en ella por falta de tiempo para regresar a casa.



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