Comunicación de riesgo y prevención


La Organización Panamericana de la Salud (OPS) define la comunicación de riesgo como el intercambio en vivo de información entre expertos y personas que se enfrentan a un riesgo para su sobrevivencia, su bienestar económico o social. Esto permite que toda persona expuesta pueda tomar decisiones informadas para mitigar el riesgo que enfrenta, como en el caso de Covid-19.

Cabe preguntarnos si se nos ha comunicado de manera adecuada el riesgo que encaramos. Un reciente diagnóstico social comunitario realizado por Ancón en los corregimientos más afectados por la pandemia por Covid-19 en Panamá, auspiciado por el movimiento Todo Panamá, indica que la mayoría de los participantes no consideraba la transmisión aérea como el mayor riesgo de infección. Sin embargo, estudios científicos internacionales y la propia Organización Mundial de la Salud indican que esa es la forma más eficaz de difusión del virus.

La toma de decisiones debe sustentarse tanto en la evidencia científica como en el respeto a los derechos ciudadanos. Limitar la libertad de estar en espacios abiertos y desempeñar actividades laborales que no afecten las tasas de enfermedad por Covid-19, es un ejemplo de la ausencia de la comunicación de riesgo, del respeto a derechos básicos y las decisiones improvisadas.

Lo ideal es permitirnos estar en lugares abiertos, con mucha ventilación. De ser necesario que los empleados estén en lugares cerrados, como oficinas y medios de transporte público, se debe implementar el uso de filtros de aire apropiados, apertura de ventanas y el uso de caretas faciales junto con mascarillas. La población debe entender que el virus de Covid-19 se transmite principalmente de manera aerosolada. Bajarse la marscarilla para hablar o porque tenemos calor, no es una opción. Por tanto, debemos exigir medidas acordes; lugares de esparcimiento sin ventilación, como los casinos, deben estar cerrados.

Quizás en nuestro país, con niveles educativos e intercambio cultural limitados y mal manejo de comunicación de riesgo, la mejor solución serán las vacunas que pronto estaremos recibiendo. Sin embargo, explicar con teorías de cambio de comportamiento, que la buena ventilación, el uso continuo de mascarillas, una careta facial e higiene de manos constituyen las mejores medidas para limitar el contagio, permitirá a cada uno comprender mejor la importancia de su aporte en esta tarea que es de todos.

La autora es doctora en salud pública y directiva de Ciencia en Panamá, Transparencia Internacional y Todo Panamá



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