El coronavirus pinta de negro el azul de Lucía Bosé


La pandemia que invade nuestras fronteras está cobrándose las primeras víctimas socialmente relevantes. Actores, políticos, presentadores y/o aristócratas luchan contra el coronavirus desde hospitales colapsados y/o en sus propios domicilios. Otros ya han perdido la batalla. 

La actriz Lucía Bosé fallecía el pasado lunes tras lidiar contra una insuficiencia respiratoria que arrastraba desde hacía semanas. 20Minutos ha podido saber que, aunque hay opiniones diversas, la familia no puede concretar si el final tuvo relación directa con el virus. A sus 89 años, la muerte sorprendió a Lucía en soledad. Sus hijos ni siquiera pudieron acompañarla cuando los médicos decidieron trasladarla de su casa en Brieva al Hospital General de Segovia, donde se le monitorizó y administraron tratamientos antibióticos para luchar contra la presumible neumonitis.

Vital, liberal, radical y directa, su muerte dejó a toda su familia en blanco y negro. Acostumbrados al azul con el que lo pintaba todo, será difícil volver a la normalidad. Miguel (Bosé), fue el primero en compartir la noticia en redes sociales. A pesar de la distancia –tiene fijada su residencia en México-, su madre era como uno de esos ángeles en los que ella creía. Paola Dominguín, su otra hija mediática, respondía a los mensajes de pésame unas horas después con evidente agradecimiento.

Esta semana también se ha llorado la defunción de Carlos Falcó. El marqués de Griñón fallecía a los 83 años tras no superar las complicaciones respiratorias sufridas por el impacto del virus. A su lado, Esther Doña, intentó que su final no fuera excesivamente doloroso. El apoyo de sus hijos, aún en la lejanía impuesta, tampoco faltaron. Tamara, la más religiosa, ya ha organizado un responso que tendrá lugar en la finca toledana familiar en cuanto se suspenda el estado de alarma.

Aunque la relación de Tamara con su padre se había enfriado en los últimos años, su comunicación telefónica era frecuente. De hecho, horas antes de que fuera trasladado a la UCI de la Fundación Jiménez Díaz, Tamara telefoneó a su padre. Fue una conversación breve, porque ninguno de los dos imaginaba un final tan precipitado. Este diario ha podido saber que Tamara se enteró por teléfono de la muerte de su padre y que sufrió una fuerte crisis nerviosa. Exploró todas las posibilidades pero se quedó confinada en casa esperando recibir instrucciones para comportarse sin alterar la normativa impuesta.

La primera persona con la que habló fue con su madre. Isabel (Preysler) se ha convertido en su principal apoyo en esta travesía que ahora empieza. Supo consolarla e indicarle que hablara con los otros hijos de Carlos -con los que apenas mantiene contacto- para saber cómo actuar. Tamara cumplió con la indicación materna y acudió a la incineración con el resto de familiares. No se les permitió abrazarse ni compartir la sala en la que esperaron para la cremación. Los diez minutos que permanecieron juntos fueron agónicos. Insisten a 20Minutos que también hubo un recuerdo especial para Esther Doña, la viuda de Falcó, que permaneció en su casa debido a su positivo en coronavirus.

A pesar de que Tamara nunca escondió su recelo ante la nueva vida sentimental de su padre, Esther no solo dio a Carlos los años más felices, sino que también fue la causante de su rejuvenecimiento físico. El Marqués aseguraba en reuniones privadas que su nueva mujer le había transformado en alguien mucho más atractivo, afable y gentil. Le daba poca importancia a aquellos que vieron interés frente a amor y defendía sin titubeos una relación que, garantizaba, era la más importante de su vida.



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