El desafío de fabricar trenes cada vez más veloces


Según avanza la tecnología, el transporte se hace aún más rápido, y los trenes no son una excepción. Pero con las grandes velocidades vienen grandes inconvenientes.

A pesar de todas las innovaciones tecnológicas en trenes de alta velocidad, especialmente en los últimos 50 años, todavía es un sueño que las ciudades de todo el mundo puedan estar conectadas por este medio de transporte.

Ir rápido conlleva una serie de problemas: los cuerpos humanos simplemente no están creados para la aceleración rápida y al experimentarla -por ejemplo cada vez que despega o aterriza un avión- sentimos cierta incomodidad, un sentimiento de “mareo de movimiento”.

Además, para ir más rápido por una vía el tren debe apartar el aire del camino, lo cual requiere también de mucha potencia. Un tren que viaja a 480 km/h utiliza aproximadamente 27 veces más potencia que uno que viaja a 160 km/h.



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