El ocaso de Maxwell | La Prensa Panamá


La socialité Ghislaine Maxwell sufrió otra pérdida en su batalla judicial por ser una mujer libre, al menos hasta que se inicie un juicio en su contra por presuntamente servir de proxeneta para su compañero de vida, el financista Jeffrey Epstein, quién se suicidó el 10 de agosto de 2019 mientras estaba recluido en el Centro Correcional Metropolitano de la ciudad de Nueva York.

Maxwell está recluida en ese mismo centro penitenciario desde el año pasado, y si es hallada culpable podría pasar 35 años en la cárcel.

Perfil: Ghislaine Maxwell

Nació el 25 de diciembre de 1961, en Maisons-Laiffite, Francia.

Estudió en Balliol College y Marlborough College, en el Reino Unido, además de la Universidad de Oxford.

Al momento de ser capturada en junio de 2020, se encontraba en una alejada mansión en Nueva Hampshire, presuntamente comprada por ella bajo el nombre de Janet Marshall.

En la reciente audiencia, ella se quejó de sus condiciones carcelarias, las cuales consideró ‘intolerables’. Sin embargo, los fiscales argumentaron que ella no es tratada como una reclusa más ya que disponía de ciertas comodidades, como su propia ducha, el acceso a una televisión y dos computadoras, además de la oportunidad de salir de su celda por 13 horas al día, unas condiciones que, según ellos, la diferenciarían del resto de la población general de la prisión.

Por su parte, los abogados de la socialité dijeron que ella no representaba un riesgo de fuga a pesar de poseer tres pasaportes y de tener alrededor de $20 millones dispersos en más de 15 cuentas bancarias.

Para no esperar el juicio en prisión, ella propuso un arresto domiciliario en el que contrataría agentes de seguridad privada para asegurar su disponibilidad en los procesos judiciales en Nueva York.

Ella se encuentra en la cárcel desde el mes de junio. La fiscal general de Manhattan, Audrey Strauss, dijo entonces que su investigación desveló un patrón de abuso a niñas adolescentes en el que las envolvía con bienes materiales —viajes, oportunidades de estudios o compras— como parte de una trampa.

En otras palabras, Ghislaine Maxwell era la carnada para que Jeffrey Epstein tuviera acceso a niñas menores de edad y así desarrollar una extensa red de tráfico sexual que lo llevó a abusar a decenas de víctimas.

Maxwell era una activista por la conservación de los océanos a través de la organización The TerraMar Project. Archivo

La vida de Ghislaine

La vida de Ghislaine Maxwell ha estado marcada no sólo por el glamour sino por las particularidades en torno a su familia.

Ella es hija del desaparecido magnate británico Robert Maxwell, el famoso dueño de medios —conocido por estafar a los trabajadores de la empresa editora del tabloide Daily Mirror mediante un plan de pensiones— que murió en 1991, en extrañas circunstancias, en su bote Lady Ghislaine, en las Islas Canarias.

Ella siempre consideró a su padre como un mentor y lo acompañaba a eventos sociales en los que él formaba parte.

Robert Maxwell era considerado un personaje influyente dentro de la política británica, así como lo es el magnate australiano Rupert Murdoch con su empresa News Corporation.

Después de perder a su padre, ella marca rumbo hacia Estados Unidos donde conoce a Epstein, su mayor confidente, y hace amistad con personalidades como Melania Trump y la modelo Naomi Campbell, entre otros famosos.

El ocaso de Maxwell
De acuerdo con los fiscales, Maxwell sirvió de imán para atraer a jovenes menores de edad para Epstein. Archivo

La relación entre Epstein y Maxwell era simbiótica. Mientras él tenía el dinero, ella tenía los contactos para moverse en las más altas esferas de la élite neoyorquina.

Otras de las amistades que Maxwell tenía entre su lista de contactos sociales era la hija de Bill y Hillary Clinton, Chelsea Clinton, y el príncipe Andrés de Inglaterra, hijo de la Reina Isabel II.

Este último se vio obligado a desprenderse de sus labores en la Casa Real luego del fiasco que significó una entrevista concedida a la BBC en la que se le preguntó por qué sostenía una amistad con Epstein aún siendo él convicto de abusar de menores de edad.

Antes de que estallara el escándalo, ella era fundadora de TerraMar Project, una organización sin fines de lucro cuya misión era concienciar a la población de cuidar los océanos a nivel mundial. La organización se disolvió automáticamente justo después del arresto de Jeffrey Epstein en 2019.



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