“En un mundo de postureo y redes sociales, pido un poco de realidad”


Liberado de amarres creativos e interpretativos, el exvocalista de Deluxe abre una nueva etapa con su cuarto trabajo en solitario. Un disco coral en el que las guitarras ceden protagonismo a los pianos y la metáfora de una luz sanadora se apodera de los diez temas que lo componen.

Si mi rayo te alcanzara es su cuarto álbum como Xoel López. ¿Qué balance hace de su carrera en solitario? Es bueno, positivo. Creo que ha sido entendida desde el principio como una carrera de largo recorrido, sin grandes picos, pero con una estabilidad y un crecimiento continuos. Ir poco a poco, grano a grano, a fuego lento, me permite disfrutar las cosas de otra manera y sentir que siempre pueden ir a mejor.

¿Ha influido la pandemia en los procesos creativos y de producción? Sí, porque cuando no llevábamos ni la mitad del disco grabado tuvimos que cortar y empezar de nuevo ya en junio. En el proceso creativo, por suerte, no. Es un disco, en ese sentido, prepandemia y las canciones hacen referencia a mis experiencias vitales de 2019.

De los cuatro trabajos como Xoel López, este es el primero en el que comparte la responsabilidad compositiva. ¿Cómo ha sido colaborar con David Quinzán? Fue genial, de los momentos más bonitos del proceso creativo y de la grabación. Hay dos cosas que destaco en este disco: las mañanas con David en casa componiendo y las sesiones de voz de grabación. Después de trabajar solo toda mi vida, tener a alguien echándome una mano fue muy bonito e hizo que todo fuera mucho más fácil. Además, me permitió hilar más fino, ponerme más en duda y llegar un poco más allá. A nivel conceptual, el hecho de juntarse y hablar fue casi terapéutico.

xoel lópez

  • A Coruña, 1977. Cantante y compositor.

Empezó a estudiar Magisterio, pero lo dejó. En 1996 fue a Lluvia de estrellas con tres amigos e imitaron a The Beatles. Antes de tocar en solitario, tuvo varios grupos: Los Nuestros, The Riddles, Elephant Band, Lovely Luna y Deluxe. Vivió en Buenos Aires entre 2009 y 2014. Acaba de poner música a la campaña turística de Galicia 2021. Está casado y tiene un hijo.

También, por primera vez, divide las labores de producción con Carles Campi Campón. ¿Tuvo dudas? ¿Qué puede contarnos del proceso? Yo siempre fui coproductor o, incluso, productor único de mis discos, aunque en este caso cedí cien por cien esa labor a Campi, por lo que claro que tuve mis dudas, pero estoy muy satisfecho y creo que fue interesante quitarme yo cierto lastre, no solo a nivel compositivo o de producción, también a nivel instrumental, pues grabé muy pocos instrumentos, lo que hizo que me centrase sobre todo en la interpretación vocal o en el concepto general del disco.

Es un disco marcadamente ecléctico. ¿Cuál es el hilo estilístico que hilvana todos los temas? Creo que hay algo estético de la producción que unifica y también es una temática de mi 2019, de mis aventuras, de mi estado emocional. Además, hay reflejos de la sociedad actual, de las relaciones humanas en general. Un buen ejemplo es Alma de oro, una canción que habla de la autenticidad. En un mundo de postureo y de redes sociales, pido un poco de realidad y de pureza.

En cuanto al arte del disco ha contado con Rebeca Losada. ¿De qué manera se complementan sus ilustraciones con las canciones? Ella hizo los carteles de un grupo que tenía yo de versiones que se llamaba Combo Viramundo y, a partir de ahí, entró para quedarse. Rebeca tiene mucha sensibilidad y una idea muy poética del diseño.

“Viví casi cinco años en Latinoamérica, así que los ritmos latinoamericanos forman ya parte de mi ADN”

También encontramos ritmos latinoamericanos protagónicos o ausencia de las tradicionales guitarras que, además, en ocasiones, son sustituidas por piano. ¿Ha sido fácil encontrar equilibrio? Viví casi cinco años en Latinoamérica, así que los ritmos latinoamericanos forman ya parte de mi ADN. Y en cuanto a que haya muchas menos guitarras, tiene que ver con la idea de soltar lastre, ser más ligero. Con respecto a los pianos, es cierto que compuse mucho más con ellos en esta ocasión. Es un instrumento que está ahí, no tienes que llevártelo encima. Así que creo que hay algo psicológico, simbólico, de quitarme un peso.

¿Afecta de alguna manera la situación actual provocada por la COVID en la preparación del directo? Sí, cien por cien. Estamos totalmente limitados por la situación actual y el formato que iba a ser de ocho músicos será de cuatro. Y después de haber trabajado en verano, no sabemos qué va a pasar, pues ahora no se pueden hacer conciertos. Son meses de sequía y sacamos el disco en pleno desierto. Esperamos que en marzo en abril se pueda arrancar.

Por último, y para no quedarnos con la duda, ¿qué sucedería si su rayo nos alcanzara? Estableceríamos contacto, nos comunicaríamos y estaríamos menos solos, que ya es bastante. Sobre todo en un momento en el que hace falta, más que nunca, estar conectado.



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