Es hora de cambiar de estrategia


En la vida hay que cambiar de estrategias continuamente si queremos alcanzar nuestros objetivos. Ya lo dijo Albert Einstein: no pretendas que las cosas cambien si siempre haces lo mismo. Es lo que debemos hacer para afrontar la pandemia de la COVID -19 que asecha a nuestro país desde hace 9 meses.

Cada sector del país ve la pandemia desde su perspectiva: los médicos piden cuarentenas; los empresarios piden la apertura de las empresas; los gremios de trabajadores el retorno de la fuerza laboral. ¿Quién tiene la razón? ¡Pues, todos! No puede haber empresa sin salud, pero tampoco salud sin ingresos, ni trabajo sin empresas. La solución no es fácil, pero debe contemplar un balance entre lo económico, sanitario y social. Lo que sí sabemos es que las estrategias que se han implementado hasta el momento no están dando los resultados previstos.

Sabemos que el número de casos no va a disminuir contando los casos, contratando más médicos y/o preparando más camas en los hospitales. El problema del contagio está en nuestras comunidades; de allí salen los casos. La clave para frenar la pandemia está en el trabajo comunitario del personal de salud pública. Debemos entonces revisar como mejorar el trabajo comunitario y corregir el rumbo.

Una de las herramientas fundamentales para el control de la infección es el rastreo de los casos y contactos que abarca cuatro pasos: investigación del caso; rastreo de los contactos; apoyo a los casos y contactos; y la cuarentena de los contactos y aislamiento del caso. El gobierno no se da abasto con la cantidad de casos y contactos, por lo que es momento de unir esfuerzos con la sociedad civil organizada, las empresas y gremios de trabajadores para afrontar el reto de la pandemia. Esta estrategia se implementó con éxito en otros países con grupos de voluntarios y programas bien estructurados.

Si seguimos con los cierres y cuarentenas, la economía de nuestro país va a llegar a un punto en que la recuperación tomará años. No se puede iniciar la recuperación económica si hay incertidumbre de si va a venir otro cierre o no; si hay que reingresar a los trabajadores o no; si se van a implementar nuevas medidas que traerán costos adicionales, las empresas simplemente no trabajan así. Por otro lado, si los resultados de las pruebas de la COVID-19 demoran varios días en entregarse y el rastreo de contactos y cuarentenas de los contactos se atrasan semanas, la propagación seguirá en aumento. Es difícil mantenerse en cuarentena sin tener ingresos y sin recibir alimentos. Tampoco se puede aislar un caso si no hay espacio en la residencia. Todos estos aspectos son parte del manejo comunitario.

Ya es momento que el gobierno descentralice la gestión de la pandemia y permita que otros actores participen en la logística de distribución de alimentos y medicamentos; en el rastreo y apoyo a los casos y contactos; en el transporte de los trabajadores para bajar la conglomeración; y en todas las medidas que se requieran. El momento de cambiar de estrategia llegó y no puede esperar más.

El autor es ingeniero especializado en higiene ambiental y control de infecciones



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