‘Esto es un total atropello a la dignidad’, Julieth Tobón


¿Qué día llegaste a Panamá, y proveniente de dónde?

Llegué de Cartagena, Colombia, el 28 de abril.

¿Traías la prueba negativa tomada en tu lugar de origen?

Sí, y cumplía con todas las especificaciones que pedían.

Y aún así, ¿tuviste que hacerte otra prueba al llegar al aeropuerto de Panamá?

Sí. Y la pagué.

¿Por qué? ¿Qué justificación te dieron en el aeropuerto?

Nada, que tenía que hacérmela porque esa era la regla y punto.

¿Eres panameña?

Soy colombiana, pero tengo residencia panameña desde el año 2014.

¿Tienes familia en Panamá?

Sí, mi tía, mi hermana y mi sobrina viven acá. Mi papá vivió y murió aquí. Todos son residentes desde hace siete u ocho años.

¿Cuál era el objetivo de tu visita a Panamá?

Vine a visitar a mi familia.

¿Dónde te ibas a quedar?

Había rentado un apartamento por tres meses en el JW Marriott. Y aparte, tenía las casas de mis familiares.

Quedaste en un hotel hospital, a pesar de dos pruebas negativas. ¿Cómo pasó eso?

Le expliqué a la señora de Migración que yo era residente, que tenía dónde quedarme y que las dos pruebas habían salido negativas, pero ni siquiera me escuchó. Me decía insistentemente que no con la cabeza, y me repitió que igual iba para un hotel hospital. Nos trasladaron al hotel en un bus sucio y sin ventilación, sin limpieza y escoltados como delincuentes por linces. Encima, en el camino no nos quisieron decir a qué hotel íbamos.

¿Te retuvieron los documentos?

Sí, nos quitaron los pasaportes y nos los devolvieron cuando nos registramos en el hotel. Nos despojaron de nuestra libertad, de la salud, de los derechos elementales… Y lo peor fue que los policías nos tomaron fotos dos veces. La primera subiendo al bus y la segunda bajándonos. No sé qué irán a hacer con las fotos. Eso es violar nuestra intimidad.

¿Se los reclamaste?

Sí, y nos respondieron que eso era parte del protocolo. Pero nos tomaban las fotos desde sus celulares.

¿A qué hotel te llevaron?

Al Hotel Caribe. Un hotel que realmente da miedo.

¿Qué te dijeron al llegar?

En el lobby no había nadie tomando temperatura, dando gel ni repartiendo mascarillas… No había seguridad biosanitaria, del todo. Estaba en estado deplorable el hotel, y no es un tema de lujos, te hago la observación, sino de higiene. El lobby estaba sucio y había muchas personas, porque ese hotel no solo estaba designado por el Minsa como hotel hospital, sino que estaba abierto para el público en general. Así que entraba y salía mucha gente, y sin ningún control.

Al hotel te mandaron con tu pareja, ¿cierto?

Sí. Él es un atleta británico paralímpico. Era futbolista. Él tiene una lesión en la médula espinal y usa medicamentos fuertes y a diario para el dolor crónico.

¿Le explicaste eso a las autoridades?

Sí, desde el aeropuerto hasta el bus e incluso en el hotel, y aun así no nos ayudaron a resolver el tema con sus medicamentos. Teníamos que ir a comprarlos y no nos dejaban salir. Nos dijeron que si queríamos nos mandaban a un enfermero, cuando en todo caso lo que necesitábamos era un especialista y los medicamentos.

Háblame del estado del cuarto.

Tenía sabanas viejas, un colchón sucio y viejo, la pata de la cama estaba rota, el escusado también estaba roto y el piso del baño, mojado. Nunca me senté en ese baño. Todo el día había ruidos intensos de taladros de una reparación que estaban haciendo dentro del hotel, y afuera también había ruido, porque había protestas contra el dueño del hotel. El aire acondicionado nunca lo prendimos: era viejísimo y no sabíamos si alguna vez le habían dado mantenimiento. Y la televisión tampoco servía.

Julieth Tobón, residente panameña, fue llevada a un hotel hospital sin medidas de bioseguridad. Cortesía

Y, ¿el lugar estaba adaptado para personas con discapacidad, como tu pareja?

No. Ahora él está en muletas y por su condición se resbaló: no tenía de dónde agarrarse. Tuve mucho miedo de que ese lugar no estuviera desinfectado adecuadamente y nos enfermáramos ahí mismo. Nos sentimos realmente abusados.

¿Alguien pudo llevarte sábanas, toallas y demás, o te tocó usar las del hotel?

El primer día sí me dejaron recibir mis cosas. Mi hermana me las llevó. Y yo limpié el baño a profundidad. Desde el segundo día ya no nos dejaron entrar más nada.

Y con la comida, ¿cómo hiciste?

El enfermero nos informó que no podíamos recibir alimentos de afuera. Que solo frutas, pero nada preparado. ¿Qué diferencia hay? Lo peor es que ahí nos daban proteína animal y nosotros somos vegetarianos. Un abuso total de nuestra decisión alimentaria y de nuestra salud física y mental.

Entonces, ¿qué comiste, si no te dejaban entrar alimentos?

Hicimos que alcanzara lo que me llevó mi hermana el primer día. Pero un día pedí un abrelatas, que demoró seis horas en llegar, y cuando lo fui a lavar le salieron dos cucarachitas.

¿Quién los atendía? ¿Enfermeras o policías?

Los policías eran los que repartían la comida.

¿Qué tal te pareció el servicio del personal?

Bien, fueron amables. Una de las enfermeras me dijo que en el último mes ningún paciente había salido positivo.

La prueba para salir del hotel, después de tres días de encierro: ¿cómo te fue con eso?

Pedí hacerme una prueba privada, pagada por mí, antes que la que me hicieran ellos. Y no me lo permitieron.

La embajada de Colombia o la británica, ¿intercedieron por ustedes ante el gobierno panameño por estos atropellos?

Las copiamos en todos los correos, a ellos y a la Defensoría del Pueblo.

¿Qué hizo la Defensoría del Pueblo?

Dicen que abrieron una queja… y que está en trámite interno.

Tu mensaje a los ministros de Salud y de Turismo de Panamá.

Esto es un atropello a la dignidad y la libertad elemental del ser humano. No queremos concluir que lo que tienen aquí es una dictadura sanitaria, pero no podemos pensar otra cosa.

Si mañana otro turista te habla de venir a Panamá, ¿qué le dirías?

Que no vaya, porque ahí se violan derechos humanos fundamentales.



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