Fabián Echevers: El legado de un idealista


La Prensa recibió ayer la noticia de la muerte de quien fuera su primer director.

1980: corrían los años duros del régimen militar. Fabián Echevers se integra a la célula inicial que se empeña en fundar un diario independiente en un país que lleva ya 12 años sin medios de comunicación libres.

Además de Echevers, los otros conjurados serían Roberto Eisenmann, Ricardo Arias Calderón, Ricardo J. Bermúdez y Ricardo Alberto Arias.

“Se trató de representar en el proyecto original a los movimientos pro democracia existentes en ese momento. Habíamos decidido que el grupo organizador sería pequeño, dado el riesgo de vida que existía. Fabián representaba a la izquierda democrática y al Movimiento de Abogados Independientes”, recordó Eisenmann.

El compromiso de Echevers terminaría siendo doble, toda vez que también aceptó el reto de ser el director del nuevo periódico, un desafío nada sencillo tomando en cuenta las circunstancias que enfrentaban.

“Los primeros días en La Prensa fueron azarosos, muy confusos: un régimen militar, un equipo sin experiencia en periodismo y, encima, un sistema editorial moderno, desconocido hasta ese entonces en Panamá”, rememora Ricardo Alberto Arias.

“Fabián fue quien logró poner orden y orientación. Su manejo del equipo humano fue espectacular. Era un hombre sobrio, pero afable, querido y respetado por todos”, dice Arias.

Fabián Antonio Echevers nació en la ciudad de Panamá en 1929. Estudió en el Instituto Nacional, en el que participó en numerosas luchas estudiantiles. Se graduó de abogado en la Universidad de Panamá, e hizo estudios de posgrado en París, doctorándose en la Sorbona en derecho penal y criminología.

Ejerció como penalista, fue catedrático de la Universidad de Panamá y el primer director del Instituto de Criminología de esa universidad.

Militó en el Partido Socialista, llegando a ser candidato a diputado en las elecciones de 1964.

Echevers, junto a Carlos Iván Zúñiga y otros ocho, conformaron el grupo de catedráticos que en 1968 rehusó reintegrase a la Universidad de Panamá en protesta por estar sometida al control militar de entonces

En 1975 se convirtió en el presidente del Movimiento de Abogados Independientes, conformado por juristas que, mediante boletines y pronunciamientos, demandaba el retorno al estado de derecho.

Al año siguiente, cuando un grupo de panameños fue enviado al exilio por una serie de protestas, Echevers presentó un amparo de garantías constitucionales en representación de sus esposas. Luego de un argumento sin mancha ante lo que a todas luces era una flagrante violación a la Constitución, que textualmente prohíbe la expatriación, el magistrado presidente le contestó: “Mi querido doctor, una violadita más o una menos no hace diferencia. Usted sabe en qué país vivimos”.

Los periodistas ya retirados le recuerdan con estima. “Era como un lord, bien plantado, elegante, sesudo, prudente. Fue un gran maestro”, narra Yasmina Reyes.

Según Eisenmann, “Fabián se metía en todas las secciones del periódico, se aseguró de que las cosas caminaran y, lo más importante, fue crucial en la formación del espíritu humano, el espíritu de cuerpo que aún perdura en La Prensa”.

Luego de la invasión militar de 1989, el presidente Guillermo Endara lo designó magistrado de la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia.

En 2009, cumplió 80 años y, usando como excusa la fecha de aniversario de fundación de este periódico, lo invité a La Prensa para rendirle homenaje a ese hombre correcto, luchador y de principios, decente y discreto, que rehuía elogios y zalamerías.

Por esos días empezaban sus quebrantos de salud, los cuales se fueron sucediendo por esa cadena de dolencias que inexorablemente vienen con los años. Fue una lucha larga, de una década, en la que los achaques no encontraron a un rival fácil ni complaciente. No podía ser menos para el guerrero de estirpe que pierde Panamá.

(El autor fue presidente de Corprensa de 2004 a 2011).



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