“He conseguido no estar metido en ningún chat de padres”


Ya es la película española más vista del año: Padre no hay más que uno, dirigida y protagonizada por Santiago Segura, ya ha tenido 1.981.000 espectadores desde su estreno el pasado 1 de agosto. A punto de alcanzar los dos millones, ya se ha anunciado que tendrá segunda parte. Hablamos con el director sobre cine, parternidad y fama. 

¿Ha pensado ya sobre qué versará la historia de la segunda parte de Padre no hay más que uno?
Tenemos tres posibles líneas abiertas; cómo se comportaría nuestra familia ante una invasión alienígena, las aventuras de la familia de vacaciones por el sudeste de Asia y el cañón del Colorado, y finalmente nuevas pequeñas anécdotas cotidianas del día a día de nuestros protagonistas. Imagino que al final elegiremos hacer la que más se ajuste al presupuesto.

¿Para cuándo está previsto el rodaje y el estreno? ¿Ha pensado en incorporaciones al reparto?
El rodaje está previsto para principios de año, antes de que los niños crezcan demasiado y ya parezcan otros, y el estreno en verano, como la anterior, para que la gente que ha disfrutado de la primera pueda repetir la experiencia. Todo esto es lo que pretendemos, pero es igual que lo de las nuevas incorporaciones, proyectos y planes que de momento solo son intenciones.

¿El de Javier es un perfil que aún existe y además, es universal?
Yo creo que sí, Javier es un padre bienintencionado que, por dejadez, por ignorancia o directamente por morro, delega más de la cuenta en su pareja a la hora de encargarse de sus criaturas. En mayor o menor medida un fenómeno que se da en cualquier lugar del mundo pero que poco a poco y afortunadamente está cambiando.

¿Por qué nos resulta divertida la película? ¿Porque nos reconocemos?
Imagino que cada uno se siente identificado con algún miembro de la familia, y si no es el caso siempre puedes reconocer a alguien de tu propia familia en la pantalla, incluso si nada de esto sucede, puedes pasar un buen rato igualmente contemplando el caos que organiza Javier con sus vástagos.

¿Hay alguna escena autobiográfica?
Hay un par de secuencias muy pegadas a anécdotas reales y detalles directamente calcados de la realidad, un día vi a mi hija Calma tocando el violín subida a su Hoveboard (esa especie de patín eléctrico ) y pensé – qué absurdo y simpático equilibrismo, esto lo meto en la película- También hay anécdotas reales de otra gente, mi coguionista Marta Fernandez de Vega, hizo exhaustivas entrevistas a familias con hijos. Nos apetecía mucho que fuese una comedia muy pegada a la realidad.

El pequeño Dani hace preguntas incómodas en la película… ¿Cuál es la peor que le han hecho a usted?
Me molesta mucho que den por hechas ciertas cosas, preguntas del tipo, -vd que se ha forrado con los Torrentes, ¿que hace con tanta pasta?-, siempre pienso que alguien que hace una pregunta así no debería de ser periodista sino inspector de hacienda, que realmente son los que de verdad saben la pasta que tienes, lo que ganas o lo que dejas de ganar.

Al final no le responde… ¿de dónde vienen los niños?
Bueno, es que si lo piensas realmente yo en la película soy padre, no soy Dios… ¿De dónde venimos? ¿A dónde vamos? Le podría dar respuestas simplistas, información incompleta y lugares comunes, y eso sin meterme en metafísica. Yo que sé de dónde vienen los niños más allá del milagro biológico de la vida.

¿Qué es lo más difícil de ser padre?
Por ejemplo, lo que estábamos hablando, responder cosas que tú mismo no sabes… ¿Cómo funciona la tele papá? Pues dándole al botón de encendido y viendo que está enchufada… Pero más allá de eso, uno lo que tiene son nociones básicas de los temas, así que debe uno de repasar los temarios para dar respuestas menos patateras posibles. Pero hay muchas más cosas difíciles de ser padre, ser padre es muy fácil, ser buen padre es otro cantar.

¿Y de hacer cine?
Lo más difícil de hacer cine es encontrar un equilibrio entre lo que quieres hacer y contar, y lo que la gente quiere ver o está dispuesta a que le cuentes. Al final lo importante es intentar hacerlo lo mejor posible y encontrar un público al que tu película divierta, conmueva, emocione o haga sentir algo que no sea indiferencia.

“Nunca trabajes ni con niños, ni con animales, ni con Charles Laughton”, dijo Hitchcock. Sólo le queda lo de Charles Laughton… ¿qué tal la experiencia?
La experiencia ha sido tan positiva y gratificante que, si pudiese, llevaría la contraria al maestro de nuevo e intentaría incluso trabajar también con Charles Laughton (si estuviese vivo).

A la periodista Samanta Villar le cayeron muchas críticas por decir que tener hijos te hace perder calidad de vida. ¿Es una afirmación cierta?
“Los macarrones con chorizo están muy buenos, pero engordan”, ¿es una afirmación cierta? Todo es relativo y entiendo perfectamente lo que quería decir Samanta, pero a la gente le encanta criticar y ofenderse. En todo caso estoy seguro de que esa pérdida de calidad de vida a la que alude Samanta la ha visto recompensada con creces conviviendo con esa personita que te enseña a vivirlo todo de nuevo a través de sus ojos.

Usted es un director y actor conocido, ¿cómo es estar en un grupo de whastapp del colegio? ¿Le pasan cosas raras por ser conocido?
Voy a confesar algo, y probablemente muchos se llevarán las manos a la cabeza y pensarán que soy como el padre de la película. Voy a reuniones del colegio y hablo con profesores, claro, pero he conseguido no estar metido en ningún chat de padres (justo con la excusa de que al ser famosete mi teléfono podía ser utilizado para cosas no relativas a la enseñanza).

¿Cuánto invierte en camisetas de sus películas? ¿Qué hace con ellas cuando acaban las promos?
La inversión es mínima, antes hacíamos para el equipo y para regalar por ahí, ahora ya ni eso, hacemos solo las mías, cinco o seis para tener e irlas lavando. Cuando acabo, las que quedan, porque muchas veces la gente te pide de recuerdo y vas dando algunas, van al cajón de las camisetas. Tengo una buena colección, aunque las de Torrente son XXL.

El Rubius no parece mal actor, ¿le ha tentado para otros proyectos?
Creo que Ruben sería un actor de comedia excelente, nos hizo el gran favor de participar en la película e incluso improvisó parte de su intervención. Siempre he pensado que con la cantidad de seguidores que tiene si hiciese una película de protagonista arrasaría. Solo tiene que encontrar un proyecto que le interese y que él pueda controlar para que su creatividad no se vea alterada.

Además de él trabaja en la película Martina Valeria de Antioquía, también youtuber, ¿Internet es una buena cantera de talento?
Martina acaba de sacar su disco “likes” y está en el número uno en la lista de los más vendidos, por encima de Lana Del Rey, Rosalía, Alejandro Sanz… algo épico, así que imagínate si hay talento en internet.

Padre no hay más que uno ha sido un éxito, ha entretenido a mucha gente, ha llevado a familias al cine… ¿cree que tendrá nominaciones a los Goya?
Pues quizás me equivoque, pero yo creo que no tendrá ni una sola nominación a los Goya. Pero además me parecerá fabuloso, no se me ocurre mejor premio que tener público para tus películas, es un topicazo, pero al mismo tiempo es el credo para mí; no hay mejor premio de cine que las salas llenas de espectadores.

Hace tiempo aseguró que le molestaba que le confundieran con Torrente (que le llamaran así por la calle y le asociaran al personaje) ¿Le pasa lo mismo con Javier?
Pues no. La verdad es que no. Debe de ser por eso que nadie me ha llamado Javier por la calle, como no me molesta entonces se reprimen de hacerlo… En cambio el otro día un señor sentado en la mesa de una terraza, junto a otros congéneres suyos, chillando de una forma muy desagradable al verme pasar dijo “¡Eh, Torrente, ven ‘pacá’ que nos hagamos una foto!”. Creo que aún debe de estar esperando.

En la película triunfa la APP para organizar la agenda de los padres y madres, ¿para qué querría tener usted una APP? ¿Qué haría esa aplicación que le ayudaría?
Sería una APP que parase el mundo cada vez que yo quisiera tomarme un respiro. Le das al botón y el mundo se para, tú te vas a dar un paseo por la montaña o por alguna playa remota, te tomas un granizado de café con una bola de helado, ves la puesta del sol y te vas a dormir. Cuando estás con ganas le das de nuevo al botón y el mundo sigue vertiginosamente su carrera. Mola la app, ¿verdad? Se nota que no he tenido apenas vacaciones…



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