Jesulín, harto del descrédito por las acusaciones de desatención a su mujer


Jesulín y su esposa Campanario.
AGENCIAS

Hace unos días María José Campanario sufrió, de nuevo, una crisis de dolor de la enfermedad que padece, la fibromialgia. Lleva luchando desde hace más de un lustro contra esta dolencia, que le ha obligado a permanecer hospitalizada en hasta nueve ocasiones. Este ingreso sorprende porque el último tratamiento paliativo parecía haber mitigado notablemente sus molestias. A su lado, como siempre, estaba su marido Jesulín de Ubrique.

Me cuentan que el torero está enfadado, molesto y hastiado. Sobre todo porque hay quienes se esfuerzan en dibujar desatención y carencias para con su mujer. No es cierto que María José haya pasado días enteros hospitalizada sin recibir la visita de su esposo. Muy al contrario, pues Jesús –como ha sucedido en las ocho ocasiones anteriores– ha sido la persona responsable de su ingreso hospitalario y del seguimiento del mismo con los médicos.

Aislada para evitar mayores contraindicaciones, con la luz tenue y recibiendo algún masaje para favorecer la elasticidad de la musculatura, los facultativos buscan ahora otro tratamiento para minimizar los dolores y favorecer la recuperación.

Lo que está claro es que en cuanto salga del hospital y se produzca el último juicio pendiente contra un periodista, María José romperá su silencio y hablará, sin censuras, de todos los frentes que tiene abiertos. Tiene ganas de explicarse y, me consta, su abogado también se lo ha recomendado.



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