La historia de cómo se fraguó el famoso dueto entre Luis Miguel y Frank Sinatra


La canción elegida fue Come Fly With Me. Quizá para Frank Sinatra fuera otro de los dúos que hubo de realizar en su día para sacar adelante un proyecto como Duets II, en el que le daba el relevo a otras grandes voces del panorama internacional. Pero para un joven Luis Miguel, que aún tenía 23 años, supuso toda una experiencia que jamás olvidaría.


Aquel emblemático suceso se dio en el año 1994, cuatro años antes de la muerte, a los 82 años, de La Voz, justo la época que está recorriendo ahora la serie biográfica sobre el cantante mexicano, que ha querido dedicarle su especial importancia a cómo se fraguó aquel dueto, a pesar de que las versiones oficiales difieren un tanto.

En la ficción de Netflix tiene un papel crucial la actriz Christiane Martel, quien fuera segunda ganadora del certamen de Miss Universo en 1953 y que estaba casada con Miguel Alemán Velasco, célebre empresario y político mexicano que llegó a presidir Televisa, a quien le recomienda el nombre de El Sol al enterarse de que Sinatra quería grabar con un artista latino.

En la serie, el hijo del matrimonio, Miguel Alemán Magnani, gran amigo de Luis Miguel, va a su casa a avisar al artista de que han de volar a Nueva York dado que va a tener una reunión con su ídolo, quien a su llegada le reta, desafío que el cantante solventa sentándose al piano y dejando más que satisfecho a Sinatra con su interpretación de la inmortal Te extraño, de Armando Manzanero.

Sin embargo, la realidad no es tan cinematográfica. Según varias versiones, a quien Blue Eyes siempre tuvo en mente para el dúo era a José José, solo que fueron las estrategias del mánager Mauricio Abaroa las que finalmente confirmasen a El Sol como el acompañante de Sinatra.

Primeramente, porque el intérprete de El triste ya era demasiado mayor; y segundo, porque como él mismo relató en 1975 -primer intento de Sinatra de cantar juntos- le dijo que sí de inmediato, pero tenía un contrato de exclusividad con su discográfica.

Duetos a distancia

Sea como fuere, lo que sí que es seguro es que ambos artistas no grabaron conjuntamente la canción, la cual por cierto no solo era tremendamente importante para Sinatra (fue escrita para él en 1958) sino también para Luis Miguel, dado que la letra es un recorrido por distintos lugares del mundo y, entre ellos, se nombra una ciudad de vital importancia en su vida, Acapulco, lo que él entendía como un acercamiento perfecto entre ambos.

El cantante Luis Miguel, en su concierto en Madrid, en 2018.

Mientras que La Voz grabó la canción en Estados Unidos, Luis Miguel lo hizo en México supervisado precisamente por Armando Manzanero. A pesar de la pequeña desilusión que supuso esto para El Sol, no tuvo que esperar demasiado, apenas un año, para poder cantar a alguien de quien se consideraba su epígono. Hay que añadir, eso sí, que el veterano cantante jamás estuvo en el estudio con ninguno de sus compañeros en aquellos dos discos de duetos.

Fue en el homenaje que se le hizo a Sinatra por su 80º cumpleaños en el Shrine Auditorium de Los Ángeles cuando Luis Miguel pudo cumplir un objetivo en su vida, aunque como recuerda la publicista Marianne Sauvage en el libro biográfico Oro de rey, “antes de salir a cantar, Luis Miguel estaba muy nervioso”. “La gente de su equipo me pidió que le fuera a comprar una botella de whisky para que se calmara”, confiesa.

“Me acuerdo de que en el parking del Shrine Auditorium estaban estacionados todos los campers y tráilers donde estaban los camerinos de los artistas y mi intención era llevar la botella sin que la prensa se diera cuenta, ya que andaban rondando por ahí”, rememora Sauvage. “El de Luis Miguel estaba cerca de los de Bruce Springsteen y Tony Benett. Después de su actuación, estuvo ahí muy platicador con la prensa y hasta dio una conferencia”, señala.

En el vídeo del show, antes de cantar y después de la presentación que le hace el actor Tom Selleck, el aprendiz le dedica al maestro estas palabras: “Buenas noches. Estoy muy feliz de estar aquí esta noche porque tuve la oportunidad, cuando era niño, de escuchar todas las canciones de Frank Sinatra; creo que aprendí inglés gracias a ellas. Quiero decir que, años después, tuve la suerte de cantar en un álbum suyo, Duets II. Aquello fue un sueño hecho realidad. Así que feliz cumpleaños, Frank, muchas gracias y y espero que todos vengáis a volar conmigo esta noche”.

El final de la historia vuelve a arrojar dudas sobre cómo fue aquel primer encuentro entre los artistas, dado que tras aquella actuación, la popularidad de Luis Miguel creció tanto que le concedieron una estrella en el Paseo de la Fama en Hollywood.

Debido a ello, Frank Sinatra le envió, en 1996, una carta, que reza: “Durante muchos años ha sido halagador escuchar que a varios jóvenes cantantes los llamaban ‘El nuevo Frank Sinatra’. Pero fue aún mejor cuando oí hablar de un chaval de México al que no se le podía comparar con nadie. Cuando te conocí en México y realmente escuché tu voz me di cuenta de que eres alguien único, original, con un tremendo talento -y no tan mal parecido-. Felicidades por obtener tu estrella en el Paseo de la Fama. Estoy seguro de que habrá más”. Por lo tanto, aquel primer encuentro entre ambos se dio en suelo mexicano, y no estadounidense, aunque hay quien cree que puede ser que un fallo de la memoria de un Sinatra muy mayor.



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