La otra guerra comercial de Trump podría afectar a los quesos y al aceite de oliva europeos


Nueva York (CNN) — El flujo constante de clientes que entraban a Di Palo’s en una tarde reciente fueron recibidos por gigantescas ruedas de queso, carne colgando del techo y botellas de aceite de oliva alineadas en los estantes, una variedad de antigüedad centenaria que está en riesgo por las guerras comerciales de Donald Trump, presidente de Estados Unidos.

La mayoría de los productos vendidos en la tienda especializada de 109 años en el barrio Little Italy de Manhattan son del país europeo y atrae a clientes de todas partes. La tienda ha durado dos guerras mundiales y la Gran Depresión. Pero debido a una pelea de la administración Trump con la Unión Europea, los clientes de Di Palo’s pronto podrían estar pagando el doble del precio, poniendo a prueba su lealtad.

La administración Trump ha propuesto un arancel de hasta el 100% sobre 25.000 millones de dólares en artículos europeos. Los quesos de tipo Romano, parmesano, provolone y Gouda están todos en la lista. Pero no es solo queso. Se propone que los aranceles se apliquen a una variedad de artículos que combinan bien con el queso, como vinos y carnes, aceite de oliva, aceitunas y pastas.

Si bien los aranceles de Trump contra China amenazan con elevar los precios de una gran variedad de bienes de consumo, esta disputa comercial menos conocida tiene a los amantes del queso en armas y a los vendedores de queso como Lou Di Palo les preocupa cómo los nuevos potenciales aranceles podrían afectar las ventas.

Di Palo dice que los aranceles podrían alcanzar aproximadamente el 95% de los artículos que vende su tienda, y es escéptico de que los clientes pagarán el doble por todo. Proyecta reducir sus márgenes de ganancia en lugar de aumentar los precios para cubrir el costo de los aranceles.

“Los productos que vendemos ya son bastante caros. Por ejemplo, Parmigiano Reggiano y Grana Padano. Estos son quesos que se venden entre 15 y 20 dólares la libra (0,453 g). ¿Podría obtener entre 30 y 40 dólares la libra por este queso? Va a ser muy difícil”, dijo Di Palo, quien trabaja detrás del mostrador con su hermano Sal y su hermana Marie en la tienda que abrió su bisabuelo.

Queso Auricchio Provolone en la tienda Di Palo’s de Nueva York, Estados Unidos.

Este golpe para Di Palo y otros importadores es que la disputa comercial no tiene nada que ver con los alimentos. En cambio, es parte de un problema de 15 años sobre subsidios para los fabricantes de aviones Boeing y Airbus. Tanto Estados Unidos como la Unión Europea han sido encontrados culpables, y ambos amenazan con aranceles a una amplia gama de otros bienes en represalia. Depende de la Organización Mundial del Comercio determinar el alcance de los derechos permitidos. Se espera una decisión en algún momento de este mes, y tiene a los importadores al borde de sus asientos.

Di Palo teme que labores desarrolladas a altos niveles puedan dificultar la supervivencia de su negocio familiar.

“¿Podría ser esto, disculpe la expresión, la gota que colma el vaso y mis hijos y los de mi hermana digan que ya no vale la pena estar aquí?”, dijo.

Interior de Di Palo’s.

Alrededor de 14.000 minoristas de alimentos especializados, junto con otros 20.000 minoristas de alimentos en todo el país, se verían afectados por los aranceles, según la Asociación de Alimentos Especializados.

Los importadores de alimentos también están preocupados. Si las ventas disminuyen, estarán haciendo menos negocios.

“El 100% de los aranceles sería realmente devastador. Vamos a hacer que estos artículos sean tan caros y tan poco comercializables que ya no los importaremos”, dijo Tom Gellert, director del Gellert Global Group, que posee cinco compañías importandoras de alimentos en Estados Unidos y emplea a más de 500 trabajadores en docenas de estados.

Si se imponen los aranceles, las personas como Gellert aún no saben cuándo entrarán en vigencia y no pueden estar seguros de qué artículos se aplicarán ni a qué ritmo.

“La incertidumbre por sí sola ya es frustrante. Es muy difícil presupuestar cuando no sabemos cuál será el costo de nuestros productos”, agregó.

Los suministros de aceite de oliva pueden disminuir. Estados Unidos produce alrededor del 5% de lo que consumen los estadounidenses. Un grupo bipartidista de legisladores ya ha pedido a la Oficina del Representante de Comercio de Estados Unidos que reconsidere la imposición de un arancel a este producto.

Interior de la tienda Di Palo’s, especializada en alimentos italianos.

Por otro lado, los aranceles pueden beneficiar a los productores estadounidenses que elaboran versiones nacionales de quesos que se consideran esencialmente italianos, como la mozzarella y la burrata.

Pero cuando se trata del obsesionado con el queso, la región donde se elabora y la leche de vaca o de cabra utilizada marcan la diferencia.

Si los aranceles entran en vigencia, dice Di Palo, puede comenzar a vender más queso hecho en Estados Unidos como una alternativa a lo que se convertirá en un producto italiano más caro.

“Te diré esto”, dijo. “Mientras la puerta de Di Palo esté abierta, mantendrá las tradiciones de mi bisabuelo y mis abuelos. Tendremos los productos auténticos de Italia. Los vinos auténticos de Italia, los quesos auténticos, el aceite, el salumi. Esto es muy importante para nosotros”, finalizó.



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