La subida de las temperaturas hace a los parásitos, que transmiten numerosas enfermedades, aún más peligrosos


En un encuentro virtual organizado recientemente por MSD Animal Health, un grupo de expertos internacionales estuvieron debatiendo sobre el aumento de las temperaturas y sus implicaciones para la salud de los animales y también para la nuestra. 

El calor en aumento puede hacer que parásitos como la garrapata estén activos durante más meses, incluso a lo largo de todo el año. Así lo afirmaba el veterinario Luigi Venco “algunos propietarios pueden pensar que solo están presentes en primavera o verano, pero en realidad pueden llegar a estar durante 12 meses”

Además, muchos parásitos se han extendido a áreas donde antes no estaban. Esto ha provocado un mayor riesgo de enfermedades contraer enfermedades. Estos organismos son capaces de causar dolencias graves, como por ejemplo la enfermedad de Lyme, la babesiosis o la anaplasmosis.


“El cambio climático está dando lugar a una elevada impredecibilidad de la actividad de las garrapatas, pues estamos hablando de dos efectos: por un lado, la expansión hacia el norte de las especies de garrapatas que prefieren temperaturas más frescas y por otro lado la entrada de especies del norte de África que prefieren los climas más cálidos”, afirma Agustín Estrada, profesor de Parasitología y Zoonosis de la Universidad de Zaragoza, añadiendo que “es importante explicar a los propietarios de las mascotas que el proteger frente a la picadura de los parásitos externos, supone también protegerles frente a la infección de graves enfermedades infecto-contagiosas”.

“Mientras que en los países nórdicos parece que se incrementan las precipitaciones, en el sur de Europa, la situación es más compleja y difícil de predecir, pero todo parece indicar que, en el futuro, en países como España, Italia y Grecia, el clima puede ser similar al de los países africanos de hace 40 o 50 años”, apuntó el Catedrático de física aplicada y experto en clima y profesor de la Universidad de León, José Luis Sánchez.

Laura Helen Kramer, profesora de parasitología y enfermedades de origen parasitario en la Universidad de Parma, Italia, sostiene que uno de los factores que ha influido en la distribución y aumento de mosquitos y flebotomos está representado por los cambios en la urbanización. “En los últimos años, se ha producido un incremento de la población en las grandes ciudades lo que ha favorecido el cambio en la estructura de estas y un aumento de las zonas ajardinadas. Esta concentración está llevando a la aparición de nuevos ambientes como los parques que son aprovechados por estos vectores, considerados inicialmente rurales, y que se han aprovechado de esta circunstancia para colonizar, aumentando su capacidad de transmisión de enfermedades en ambientes urbanos”. Además, en las ciudades ocurre un fenómeno denominado isla térmica, es decir, “las temperaturas en el interior de las ciudades son superiores a las que existe fuera de las mismas lo que favorece un aumento en la actividad de los vectores dentro de las ciudades”,

La apatía y el cansancio son algunos de los síntomas más comunes de de la filariosis

Los especialistas recomiendan que, tanto propietarios como profesionales de la salud, presten una mayor atención a los animales. Aumentar la frecuencia de las revisiones, sobre todo después de haber estado en un campo o un bosque, puede ayudar a detectar parásitos cuanto antes. 

También aconsejan que los veterinarios realicen una labor de información a las familias que tienen mascotas para advertirles de los riesgos y concienciarles de tomar ciertas medidas de prevención como utilizar antiparasitarios todo el año.

Los parásitos pueden contaminar el agua o la comida que nosotros ingerimos, por eso conviene extremar las precauciones en todo los sentidos aunque la situación, por ahora, “sigue siendo bastante compleja e impredecible” como explicó el experto José Luis Sánchez.



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