Las lecciones del Siacap | La Prensa Panamá


El Sistema de Ahorro y Capitalización de Pensiones de los Servidores Públicos (Siacap) ha logrado duplicar el tamaño de su patrimonio. Tiene costos bajísimos de administración, los rendimientos de las inversiones superan los aportes que hacen sus afiliados y se apalanca en una estructura organizacional que ha funcionado.

Esta realidad contrasta por completo con lo que sucede en la Caja de Seguro Social (CSS), una entidad con un enorme presupuesto y un aumento sistemático en su planilla administrativa, al tiempo que no es capaz de contar con controles internos, lo cual podría afectar adversamente la capacidad para registrar, procesar o presentar información financiera consistente en las cuentas de caja, inversiones, cuentas por cobrar, inventarios o cuentas por pagar.

No hay datos financieros digitalizados y disponibles de forma oportuna en la CSS. Esto ocurre en una entidad que maneja un presupuesto anual de más de $5,000 millones y afronta pagos en pensiones por más de $1,600 millones al administrar el sistema de Invalidez, Vejez y Muerte (IVM).

Con el subsistema de beneficio definido del IVM en crisis y la puesta en marcha de un diálogo nacional para salir del atolladero a través de reformas estructurales, han surgido voces que indican que la solución menos dolorosa será una migración de los cotizantes a un sistema de ahorro individual, haciendo cambios paramétricos que incluyen modificaciones en los aportes de la cuota obrero-patronal, variantes en la cantidad de cotizaciones y más aportes por parte del Estado.

También se ha hablado de la necesidad de transferir la administración del sistema de pensiones de la CSS al Siacap o a un ente similar, y crear la Superintendencia de Pensiones para supervisar todos los planes.

Otras voces se niegan rotundamente, alegando que se trataría de una privatización, cuando la realidad es que la administración del Siacap es pública.

Está a cargo de un Consejo de Administración integrado, en su mayoría, por funcionarios, representantes de servidores públicos y entidades autónomas, representantes de las enfermeras y el sistema judicial.

En el marco del diálogo, el Consejo Nacional de la Empresa Privada (Conep) gestionó la invitación de los representantes del Siacap a la pasada reunión plenaria, quienes brindaron información detallada de los fondos que administran, lo cual seguramente se utilizará como referencia cuando empiecen las discusiones de las propuestas a las reformas de la CSS.

En resumen, se pudo advertir que el Siacap es un ejemplo de cómo es posible administrar de manera eficiente un modelo de cuentas individuales.

Manuel León, jefe de estudios económicos del Siacap, precisó que actualmente el costo de operación por la gestión de las inversiones y la administración es de 30 centavos por cada 100 dólares de la cuenta del afiliado en el año.

De acuerdo con lo detallado, esto implica una baja en los costos operativos durante los últimos 20 años, lo que significa que, en el largo plazo, los afiliados podrán acumular un 10% adicional de lo que les correspondería recibir al momento de retirar sus cuentas, dijo León.

En el espectro de los costos operativos, el Siacap está por debajo de la media internacional, según dijo el funcionario.

Por otro lado, en julio de 2000, el patrimonio de los afiliados del Siacap era de $452.4 millones y, para diciembre de 2020, éste alcanzó los $812.2 millones, logrando una duplicación del saldo neto.

Este es el resultado después de haber pagado todas las prestaciones a los afiliados y los costos operativos al cierre del año pasado.

Ya para el primer trimestre de 2021, el patrimonio se encuentra en $814 millones. De este total, el 44% corresponde a los aportes realizados por los afiliados y el 56% es producto de los rendimientos netos de las inversiones.

En los 20 años de operaciones, se han otorgado $775.4 millones en beneficios correspondientes a casi 209, 997 afiliados.

Las lecciones del Siacap

Todo ello con un modesto personal -en cantidad de personas- y con un bajo presupuesto, sentenció el secretario ejecutivo del Siacap, Rolando Mejía, cuando explicó parte de la fórmula DHL administrativa. Para ser específicos, trabajan con 33 funcionarios.

Haciendo una comparación con la CSS, en la administración presidencial de Ricardo Martinelli (2009-2014), con Guillermo Sáez-Llorens al frente de la CSS, se nombraron 5,125 administrativos; mientras que Juan Jované, en la gestión de Mireya Moscoso (1999-2004), colocó a otros 4,933.

En julio de 2020, el Siacap cumplió 20 años de operaciones de manera ininterrumpida. Hasta esa fecha, reguló y supervisó recursos de los afiliados por un monto cercano a $1,700 millones.

El Siacap es auditado por una firma independiente que es seleccionada en una licitación pública que se realiza cada tres años.

En contrasentido, los estados financieros de la CSS tienen tantas inconsistencias, que la Contraloría General de la República se negó a dar una opinión en su auditoría finalizada al cierre de 2020, con la información del ejercicio fiscal de 2018.

Para la próxima semana está programada la exposión de los funcionarios de la CSS en la plenaria del diálogo. Es una de las ponencias más esperadas.



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