Las principales consecuencias de la covid persistente, un problema de salud pública


Desde de marzo de 2020, todos los sistemas sanitarios del mundo están haciendo frente sin descanso a la pandemia de la covid. Es casi un año y medio de lucha sin tregua. Pero una vez se consiga derrotar al virus y la pandemia languidezca, el problema de la covid seguirá presente en forma de enfermos que, una vez pasada la fase aguda de la patología, continúan padeciendo la sintomatología asociada a la covid. Son los covid persistente, una enfermedad reconocida por la OMS.

Se calcula que entre un 10% y un 20% de las personas que han sufrido la covid siguen padeciendo algunos de sus síntomas meses (incluso más de un año) después. Pero, ¿qué es la covid persistente? ¿Cómo afecta a quien la padece?


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La covid persistente es una patología de la que se sabe todavía poco (se han realizado pocos estudios) y que puede llegar a ser invalidante para las personas que la sufren. Estos pacientes siguen arrastrando y padeciendo muchos de los síntomas asociados a la covid tiempo después de haber superado la fase aguda de la enfermedad.

Una encuesta realizada por la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG) y los colectivos de afectados LONG Covid ACTS, que se hizo pública a finales de 2020, y en la que participaron 2.120 infectados de la primera ola (la mitad hombres y la otra mujeres), afirma que hay hasta 200 síntomas distintos que pueden llegar a acarrear los covid persistente, aunque son 87 los que más se repiten.


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Los más frecuentes son cansancio/astenia, malestar general,  dolores de cabeza, bajo estado de ánimo, dolores musculares o mialgias, falta de aire o disnea, dolores articulares y falta de concentración/déficit atención. 

También el dolor de espalda, presión en el pecho, ansiedad, febrícula, tos, fallos de memoria, dolor en el cuello y en las cervicales, diarrea, dolor torácico, palpitaciones, mareos y hormigueos en las extremidades o parestesias.


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Aunque parezca mentira, hay personas que sufren algunos de estos síntomas desde la primera ola: o sea, hace casi año y medio. Y estos enfermos no sólo tienen que hacer frente a su delicado estado de salud, sino a la incomprensión (afortunadamente cada vez menor) de mucha gente que les rodea.

Sílvia Soler lo sabe bien. Ella lleva des de marzo de 2020 con síntomas, y tiene miedo de que éstos no lleguen nunca a desaparecer. “Nadie sabe decirnos qué nos pasa y cuándo podremos recuperar la salud que teníamos antes de la Covid-19”, relataba en su día.

Aunque dice haber mejorado, sobre todo la fatiga tras un esfuerzo, hoy todavía arrastra problemas cognitivos, afonía, acúfenos, hiperacusia (hipersensibilidad a los sonidos cotidianos) y febrícula algunos días. “Ahora también me han encontrado un problema en el nervio vago que hace que se me inflame el sistema nervioso, afectándome a la tensión, la regulación de la temperatura corporal y al sistema endocrino”.


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foto XAVIER CERVERA 17/11/2020 Álvaro (d origen gallego, residente en l Hospitalet Llobregat con hermano y sobrina), un noi de 29 anys que porta vuit mesos ja amb símptomes de la Covid-19. Aquests malalts de coronavirus persistent són víctimes d'uns quants estigmes. Entre ells, el de la incomprensió. Ell s'ha divorciat perquè la seva parella no entenia el que li passava. Hi ha d'altres malalts (també sortiran al reportatge on apareixerà l'Álvaro) que, estant de baixa, han estat acomiadats de la feina (report d en Josep Fita)

Debido a su covid persistente, no se ha podido aún reincorporar a su trabajo (está de baja por la patología desde marzo de 2020).

Algunos de estos enfermos han llegado incluso a perder su trabajo. Es el caso de Sonia Bilbao que, como Sílvia, también se contagió en la primera ola. “Es terrible, hay mucho despido covid encubierto”, denunciaba. Con la ayuda de un abogado, consiguió que el despido pasase a ser improcedente.

Aunque esta patología afecta a mujeres y hombres, son ellas las que la sufren más, siendo el perfil medio de esta dolencia el de una mujer de 43 años, según datos de la SEMG.


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Íker, en una reciente visita a la unidad pediátrica de covid persistente de Can Ruti

Pero no solo los adultos son susceptibles de sufrir covid persistente; también, aunque menos, los niños. En diciembre, el Hospital Germans Trias i Pujol de Badalona (Can Ruti) abrió la primera unidad pediátrica de covid persistente de España (este hospital, y algún otro como el Hospital Clínic o el Hospital del Mar, también cuenta con una unidad parar atender a lo adultos).

Los síntomas que arrastran los niños afectados son muy variados, “pero los más comunes son mucho cansancio, debilidad, dificultad respiratoria y cefaleas intensas”, relataba la doctora María Méndez, jefa del Servicio de Pediatría de Can Ruti, que subrayaba a la vez la existencia de menores con “una afectación muy importante”.

Algunos presentan también niebla mental (dificultad para concentrarse, pérdida de memoria…) “lo que dificulta mucho su escolarización”.


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El temor de los covid persistente: “¿Empeoraré con la vacuna?”

Con la aparición de las vacunas, los pacientes con covid persistente se enfrentaron al enésimo dilema: “¿Empeoraré con la vacuna?”.

La actualización de la estrategia de vacunación aprobada el martes 22 de junio por la comisión de Salud Pública mencionaba a este colectivo por primera vez y le sugería un protocolo para vacunarse que es muy similar al que siguen los que en su día se contagiaron y dejaron de tener síntomas (si es que los tuvieron) una vez pasada la fase aguda de la enfermedad: una o dos dosis según si se es menor o mayor de 65 años, cuando corresponda por grupo de población e independientemente del tiempo transcurrido desde el contagio.

Sí, se tienen que vacunar”



Lourdes MateuResponsable de la unidad de covid persistente de Can Ruti

Pero claro, la diferencia entre uno y otro colectivo es palpable: mientras que en este último, los síntomas desaparecieron (de haberse presentado) con la finalización de la fase aguda de la enfermedad, en los covid persistente siempre han estado presentes.

Antes de la publicación de esta actualización de la estrategia de vacunación, los médicos, por lo general, ya aconsejaban a estos enfermos vacunarse. “Sí, se tienen que vacunar. Hay mucha controversia, muchas opiniones respecto a si mejoran o empeoran con la vacuna. Todavía no contamos con ningún estudio robusto que nos diga cómo evolucionan estas personas con la vacunación”, explicaba a La Vanguardia la doctora Lourdes Mateu, una de las responsables de la unidad de covid persistente del Hospital Germans Trias i Pujol (Can Ruti) de Badalona, que hace el seguimiento de más de 300 pacientes.

Riesgo de reinfección

Mateu siempre ha sido partidaria de inmunizarlos por “el riesgo de reinfección al que están expuestos, ya que a menudo la respuesta que tienen a nivel de anticuerpos es baja”.

En su unidad están recopilando datos de los efectos de la vacuna en los covid persistente, pero el volumen es todavía pequeño: “La mayor parte de enfermos están en la franja de edad de 40-45, y hace poco tiempo que se están vacunando”.

Mateu no tiene ninguna duda de que la covid persistente ya se ha convertido “en un problema de salud pública”. 



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