Los estragos que deja la pandemia en el empleo


Una de las consecuencias más palpables que está dejando la pandemia del nuevo coronavirus en la sociedad panameña es la destrucción de empleo.

El Instituto Nacional de Estadística y Censo de la Contraloría General de la República publicó los resultados de la Encuesta de Mercado Laboral Telefónica, efectuada en septiembre, en plena pandemia, y que arrojó como principal resultado que el número de desempleados en el país es de 371,567 personas, una tasa de 18.5%.

El aumento es sustancial cuando se compara con las 146,111 personas que conformaban la población desocupada en agosto de 2019, una tasa de 7.1% respecto a la población económicamente activa.

Así, la población ocupada, según la encuesta de septiembre, era de 1,631,691 trabajadores, mientras que en 2019 fue de 1,920,642 personas.

“Los datos muestran una disminución de 288,951 asalariados que pasaron al desempleo debido a la crisis sanitaria, lo que también derivó en las diferentes condiciones laborales como lo son: contratos suspendidos y finalización de la relación de trabajo”, sostuvo el consultor y especialista en el mercado laboral René Quevedo.

“ Los peores enemigos de la reactivación económica y generación de empleo son la incertidumbre y el miedo. Por eso es importante generar confianza”.

René Quevedo, especialista en el mercado laboral

De hecho, según el analista, la destrucción total de empleos en el periodo fue de 299,747, concentrados principalmente entre trabajadores asalariados y, en menor medida, entre patronos y trabajadores familiares.

Esa destrucción de empleo fue parcialmente compensada por el aumento de trabajadores por cuenta propia, que aumentó en 10,796 personas, reflejando una mayor tendencia hacia el emprendimiento, toda vez que el empleo asalariado del sector privado es el que más sufrió por la crisis.

Otro efecto directo de la pandemia es el aumento de la informalidad, que pasó de una tasa de 44.9% a 52.8%.

Se trata de 61,049 personas que pasan a la informalidad, que tradicionalmente se vincula a menores niveles de estabilidad laboral y de protección social.

No obstante, Quevedo señaló que además de las personas que no tributan y no tienen acceso a la seguridad social, dentro del empleo informal también se considera a los trabajadores por cuenta propia, patronos cuyas empresas cuenten con menos de cinco empleados y personas que prestan servicios domésticos, entre otros.

Impacto por sector

Hay cinco sectores de la economía que concentran los mayores niveles de pérdida de empleo, y entre ellos destaca el comercio.

El comercio al por mayor y al por menor es el sector que más empleos genera en el país. Según la encuesta de agosto de 2019, esta actividad empleaba a 349,279 trabajadores. Los resultados de este año arrojan que son 276,014 las personas que trabajan en el sector, lo que supone una pérdida de 73,265 empleos o un 21%.

Esto es una consecuencia directa del cierre de los comercios durante la pandemia, toda vez que Panamá vivió estrictas restricciones de movilidad y cierre de actividades durante buena parte del año.

El director del Instituto Nacional de Estadística y Censo, Samuel Moreno, comentó que en efecto se trata de uno de los principales generadores de empleo del país y que ha sido uno de los más afectados. Dijo que para el último trimestre de 2020 se espera cierta reactivación del consumo interno producto de los ahorros que se pagan en los últimos meses del año y un mayor movimiento comercial por las compras de fin de año, aunque también reconoció que los cierres de estos últimos días para contener el rebrote de casos de coronavirus tendrán un efecto en el comercio y en la economía.

Junto al comercio, los otros sectores con mayores niveles de pérdida de empleo son la agricultura, la construcción, hoteles y restaurante, así como transporte, almacenamiento y correo.

En términos porcentuales, la mayor caída en estos cinco sectores la sufre el renglón de hoteles y restaurantes, muy afectados por la paralización local y el cierre de las fronteras, que impidió el acceso al país de turistas.

Consultado sobre la caída que refleja el informe en el sector agropecuario, Moreno dijo que aunque la cadena de suministro de alimentos no se detuvo, muchas actividades agropecuarias no han tenido el desempeño de un año normal, en parte por las restricciones de movilidad y por evitar riesgo de contagio. Dijo, además, que productos como la piña, la sandía o el melón, que generan empleo principalmente temporal, no han tenido el mismo nivel de actividad.

También llama la atención que el rubro “servicios sociales y relacionados con la salud humana” refleja una caída en el número de trabajadores.

Al respecto, Moreno dijo que si bien se ha contratado más personal sanitario por parte de la autoridades públicas de salud, la caída se puede explicar por la falta de actividad en clínicas privadas, en especialidades y tratamientos no vinculados a la pandemia, que por los cierres y por los temores de las personas a un eventual contagio vieron mermada su actividad drásticamente.

Tendencias

Entre sus conclusiones, Quevedo señala que la mayor parte del empleo destruido está relacionado a actividades con un mayor componente presencial y que la pérdida de trabajo afectó más a trabajadores de baja escolaridad.

El teletrabajo, una modalidad que se ha extendido en estos meses, ayudó a mitigar el impacto en determinados sectores en los que el aspecto presencial tiene menos relevancia.

Estas son tendencias que pueden permanecer en el mercado laboral más allá de la pandemia, con lo que el aumento de los niveles de escolaridad de la población y la digitalización de la economía son factores que adquieren mayor importancia.

Panamá será uno de los países más afectados por la pandemia en términos económicos.

Según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), la contracción del producto interno bruto este año será de 11%, solo superada por Perú (-12.9%) y Venezuela (-30%). No obstante, algunos gremios empresariales y economistas locales tienen una proyección más pesimista, con estimaciones de caídas alrededor del 14%.

Aunque para 2021 todas las proyecciones apuntan a un crecimiento, este no será tan robusto como para llevar la producción a niveles previos a la pandemia.

Cualquier proyección de reactivación dependerá del control de la pandemia. Además, Quevedo destaca que se debe generar confianza entre los consumidores con respecto a posibles contagios y a la situación económica, y entre los empleadores o empresarios con respecto a la continuidad de la actividad.



MÁS INFORMACIÓN

SiteLock
Facebook
A %d blogueros les gusta esto: