Los payasos, una buena ‘medicina’ contra la ansiedad de los peques ingresados


Los pensamientos buenos arrinconan a los malos. Y la risa, en ocasiones a carcajadas, que provocan los payasos sirve de terapia para mejorar el estado, tanto físico como psicológico de niños y adolescentes que sufren una enfermedad crónica. Es bien conocido los efectos positivos que tiene el reír para mejorar el ánimo, pero ahora, un estudio que se acaba de publicar en la revista ‘The BMJ’, certifica el bienestar que aporta a los más pequeños de la casa.

Bien sabe de esto Haizea Murgia, educadora social de formación. Desde hace una década trabaja en Irrikiclown, un colectivo que visita semanalmente a niños enfermos del hospital de Cruces y no duda en defender que se «mejora el sistema inmune» de los pacientes. En su opinión, lo «más importante» es conseguir que continúen siendo niños. «Se les trata como adultos en ese reducto y a veces se olvida lo importante de que sigan jugando, de convertir el centro hospitalario, desde el imaginario, en cualquier cosa», asegura. Para ella «es muy importante el juego que se crea en la habitación» porque aunque parezca que se esfuma, nada más lejos de la realidad. Sigue impregnando las horas y días siguientes e incluso los recuerdos que guiarán a los más pequeños en su vida.

Y es que a pesar de todo -o quizás sobre todo- por ese habitat en el que les ha tocado vivir, los más pequeños tienen una fuerte necesidad de sonreír y reír. «Es importante llenar de esperanza un sitio», resalta. También para sus familias y para aquellos que no son capaces de vencer a la enfermedad es imprescindible terminar de forma alegre sus últimas horas. «Merecen poder jugar y ser niños. Es imprescindible que se humanicen esos sitios y que tengan una buena calidad de vida mientras están allí», defiende.

Desde hace tiempo se viene creyendo que el esfuerzo que desempeñan los animadores, que bien trabajan o bien acuden de forma voluntaria a los hospitales, puede ayudar a reducir el estrés y la ansiedad que lógicamente provoca estar sometido a tanta presión, más aún en edades tempranas. Situaciones que se vienen incrementadas al tener que esperar, por ejemplo, a una cirugía o padecer una enfermedad como un cáncer. Sin embargo, no había estudios consistentes ni tampoco que afirmasen al cien por cien esta teoría. Hasta ahora. Investigadores brasileños y canadienses han examinado los síntomas que registraron los pequeños que estaban ingresados a corto y largo plazo y han descubierto que sí se pueden demostrar las mejorías.

Ansiedad

Los científicos han analizado las bases de datos de 24 ensayos relevantes en los que se recogieron datos relacionados con 1.612 niños y adolescentes. En la mayoría de ellos, como era de imaginar, los pequeños sufrían ansiedad, aunque también dolor, estrés, fatiga -en los casos de cáncer- y el llanto. Pues bien, los pequeños que recibieron visitas de los clowns en el hospital tuvieron una mejor evolución en el plano psicológico y desarrollaron menos ansiedad.

Hasta en tres ensayos que evaluaron enfermedades crónicas se detectaron reducciones significativas de la angustia que los niños. Y los resultados fueron destacables en comparación con el resto de niños que no tuvieron acceso a estos profesionales. Por todo ello, los investigadores no dudan en afirmar que «los payasos de hospitales podrían tener un efecto positivo en la mejora del bienestar psicológico y las respuestas que sufren. Nuestros hallazgos también apoyan la investigación continua de tratamientos complementarios para un mejor ajuste psicológico durante el proceso de ingreso hospitalario en pediatría», resaltan.



MÁS INFORMACIÓN

SiteLock
Facebook
A %d blogueros les gusta esto: