Médicos internos en la primera línea en David


El día de hoy (22 de enero de 2020), lastimosamente, después de mucha lucha y discusión, apoyándonos en argumentos que tienen base, los médicos internos perdimos la posibilidad de ser vacunados, a pesar de estar en la primera línea de atención. No solamente es un derecho participar en esta primera fase; con seguridad somos los que más tiempo acumulan en las áreas de unidades de cuidados intensivos (UCI ) Covid y unidad de cuidados respiratorios especiales (UCRE).

Los internos correspondientes a la primera línea de atención nos dirigimos al área donde se llevó a cabo la jornada de vacunación, tal cual como se nos indico. “Vayan con cédula en mano”, nos dijeron. Al llegar, pregunté por mi nombre en la lista, y me respondieron que no aparecía. En ese momento, una supervisora de enfermería pasó con una lista y corroboró que, efectivamente, sí estaba en el personal de primera línea. Fui donde el doctor encargado de dirigir la jornada. Él contaba con la lista “oficial”, en donde no aparecía ningún interno. Con seguridad, lo vi adicionando nombres y cédulas en la cara posterior de la lista oficial.

Nuestros superiores, en lugar de velar por nosotros, hicieron caso omiso a nuestra situación. Una de mis superiores, a quien estimaba mucho, sugirió que pasáramos por Recursos Humanos y renunciáramos. Ella sí recibió su vacuna.

Recuerdo el primer año de internado; mis superiores sabían que el trabajo era pesado, pero eran alentadores. He escuchado, incluso, que algunos han dado su puesto para que vacunen a quienes están por debajo, tal cual haría un buen líder.

Advoco porque todo el personal médico con quien he trabajado sea vacunado. He trabajado y articulado de manera sinérgica con muchos para sacar adelante el trabajo en estos tiempos de desorden e improvisación. Parte de mi quiere que se vacunen todos hoy, pero al estar en contacto directo, al igual que mis colegas, en la primera línea, nos han privado de la oportunidad de sobrevivir a un contagio. Un colega médico interno se graduó y labora conmigo en la institución. Él fue paciente; afortunadamente salió adelante.

Es así de simple: puede que no nos paguen turnos y aun así estamos ahí. Esta moneda es salud; para algunos es vida, representa la supervivencia de quienes acumulamos más horas y, directamente proporcional, más riesgo.

A todo esto, ya sé que me espera una cita en la Dirección Médica o de Docencia. Recalco que no he mencionado especificidades, pero así es como suele ser por casi todas mis redacciones. Esta vez, nuevamente, no puedo bajar la cabeza.

El autor es médico



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