Neymar, Mbappé y Keylor cometen un crimen contra la justicia


Los dos mejores equipos de Europa del último año tenían cuentas pendientes en el Allianz Arena. El orgullo de campeón del Bayern ponía a prueba la sed de venganza del PSG, más allá de otras batallas internas e individuales como la de Neymar, obsesionado con poder levantar la Champions y hacerse gigante, algún día, en la inmensidad de la Torre Eiffel. Flick quería demostrar que el Bayern es mucho más que la figura de Robert Lewandowski. Su versión no salió demasiado bien parada: 31 disparos a portería y solo dos goles.

Múnich acogió con un manto blanco a los dos equipos. La nevada ayudó a que el campo, por momentos, fuese una pista donde patinaron los defensas del Bayern en cada movimiento de Neymar y Mbappé. Necesitó muy poco el brasileño para castigar los errores defensivos de Süle y Alaba, sobrepasados por momentos, en los primeros compases de partido. Fue un buen resumen del partido: cada mínimo error bávaro fue castigado al máximo.

Neymar recogió el testigo de la pelota entre líneas, arrancó y arrastró a varios rivales para dejar solo a su socio de aventuras. Mbappé recibió en el interior del área, golpeó -horrible- a la pelota y se encontró con la inestimable ayuda de Manuel Neuer, que no estuvo a la altura de lo que representa su nombre. Incomprensiblemente, el arquero germano no acertó a meter la mano y colaboró en el 0-1 del PSG.

Un mazazo doloroso que no encajó mal el Bayern, consciente de que, si se centra en lo suyo, es prácticamente imparable. Y demostró serlo. Coman y Sané, sin vergüenza ninguna, encararon una y otra vez a Dagba y Diallo, que miraban una y otra vez el marcador pidiendo, en silencio, que acabase cuanto antes su tortura. Müller fue el primero en poder empatar, luego Goretzka, también Pavard. Todos ellos se encontraron con un inquebrantable Keylor Navas que, beneficiado por la falta de puntería bávara, recordó por qué ha levantado tantas veces la ‘Orejona’.

Asfixió una y otra vez, para hacer homenaje al bien elegido apodo de ‘rodillo bávaro‘, el Bayern, consciente de las dificultades del PSG en defensa. Keylor sufría, el PSG deliraba atrás y, como si de un milagro se tratara, encontró una bocanada inmensa de aire en otra genialidad de Neymar. El brasileño, en una segunda jugada tras una falta lateral, metió un balón medido a la espalda de la defensa. Apareció desde segunda línea Marquinhos, que tocó el cielo por momentos. Definió ante Neuer, firmó el 0-2 y se echó la mano al aductor. No pudo continuar.

El gol del Marquinhos balanceó todo lo que sufrió el PSG después de su ausencia. No encontró freno el cuadro parisino a las continuas llegadas del Bayern, que hubiese deseado que la lesión de Lewandowski hubiese llegado en cualquier otro momento. Su sustituto, Choupo-Moting, en el pasado en el PSG, no cuajó una actuación a la altura del polaco, pero firmó el 1-2 del cuadro alemán. Gran centro de Pavard y sobresaliente remate del atacante, que picó abajo para hacer imposible la estirada de Keylor.

El descanso llegó como agua bendita para la frente de Pochettino, que no modificó el plan para la segunda mitad. Solo ‘premió’ a Diallo con no tener que sufrir a Sané también en la segunda parte, martirio que repartió a partes iguales con Bakker. Él tampoco pudo con el ex del City.

La segunda parte fue, de nuevo, un monólogo del Bayern. Continuas llegadas ante un PSG que solo pudo lucir caparazón. Neymar y Mbappé fueron dos figurantes durante gran parte del partido. Alaba y Pavard pudieron empatar, pero ambos se encontraron de nuevo con el ángel de Keylor.

Un premio que fue un espejismo

El fútbol se dignó a premiar al Bayern en sus mejores minutos. Parecía imposible que el PSG pudiese aguantar así durante todo el duelo y Müller confirmó las sospechas. Remató una gran falta lateral que botó Kimmich y, con rabia, celebró el empate para los de Flick. Un segundo gol que animó todavía más al cuadro bávaro a avasallar el área de los de Pochettino.

Cualquiera hubiese apostado por la remontada local, pero el fútbol, como bien se ha demostrado a lo largo de los años, se ríe a carcajadas en muchas ocasiones de los tópicos. Rondó y rondó el Bayern el tercero… y cayó del bando francés. El PSG, apoyado en sus dos abogados del diablo, encontró un tesoro en el Allianz Arena.

Neymar, Mbappé y Keylor cometen un crimen contra la justicia

Con tanto espacio para correr, el PSG, después de muchos minutos, consiguió encontrar a Mbappé a la espalda de la defensa. No dudó el galo y encaró a Boateng, que entró en la segunda mitad. El zaguero, sobrepasado ya en un escenario así, no hizo más que recular ante los constantes giros de tobillo de Kylian, que venció en el pulso particular para, con la derecha, batir a Neuer por el palo corto. Imparable en su jugada, como lo fue semanas atrás en el Camp Nou (2-3).

El Bayern, casi en ‘shock’ por el castigo tan inmerecido, tiró desde entonces con más orgullo que fútbol para intentar empatar. Jugadas individuales de Sané y Coman, disparos lejanos de Alaba y Kimmich… probó de todo el actual campeón de Europa. Pero echó demasiado en falta la baza de Lewandowski y su presencia en el área. Sin jugar, hizo pequeño a un peleón Choupo-Moting, que se quedó corto en ciertos momentos.

La nevada dio tregua, Mateu Lahoz señaló el final del partido y dejó al Bayern con una sensación de impotencia tremenda. 31 disparos del cuadro bávaro para conseguir solo dos goles. Uno de esos partidos que quitan el sueño al entrenador durante días. Al PSG le bastó solo con la inventiva de Neymar, los hachazos de Mbappé y la flor de Keylor para dejar con cara de póker al campeón de Europa, que ya piensa en asaltar París.



Source link

SiteLock
Facebook
A %d blogueros les gusta esto: