Por una lactancia materna respetada hasta los 12 meses


Aplicar en Panamá la lactancia exclusiva por seis meses se ha convertido en una asignatura reprobada para muchas madres, ya que en el país no existen los mecanismos que ayuden a cumplir, con los seis meses de dar ‘teta’, que recomiendan las organizaciones Mundial de Salud (OSM) y Panamericana de Salud (OPS).

Las mayores dificultades que enfrentan las recientes madres es que no cuentan con lugares estipulados en sus áreas de trabajos o universidades para atender a sus hijos y ordeñarse, esto, a pesar de la Ley N°50 de 23 de noviembre de 1995, que protege y fomenta la lactancia materna.

En teoría, y según estipula la Ley, toda madre trabajadora, de entidad pública o privada, dispondrá de las facilidades necesarias para extraerse la leche materna y conservarla hasta el final de su jornada de trabajo, y establece el período aplicable en este caso.

Pero en la práctica las cosas no se han dado de dicha forma, lo que queda confirmado con la Encuesta Nacional de Salud Sexual y Reproductiva del Ministerio de Salud (2014-2015), que indica que solo el 27.5% de las madres logran dar lactancia exclusiva hasta los 6 meses de edad.

La OMS y la OPS indican que el promedio mínimo de mujeres lactando durante los primeros seis meses es del 41%, es decir, Panamá está muy por debajo de dicha cifra.

Ante esta situación, la diputada Yesenia Rodríguez logró que la Comisión de la Mujer, la Niñez, la Juventud y la Familia de la Asamblea Nacional introdujera un cambio a la Ley para incluir a más instancias laborales en el respeto a la lactancia materna.

El anteproyecto 103 busca aumentar de 6 a 12 meses el período para que las madres trabajadoras puedan disponer de las facilidades necesarias para extraerse la leche materna y conservarla bajo las condiciones adecuadas de refrigeración.

Además de la inclusión de universidades públicas y privadas, entidades gubernamentales autónomas y semiautónomas, centros comerciales y aeropuertos en la lista de instalaciones que deben contar con un espacio adecuado y debidamente identificado para lactancia materna.

“La idea es buena, pero sería mejor aún que no se quedara solo en papeles y se hiciera cumplir y se le respetara el tiempo de las recientes madres”, declaró el abogado Carlos Moreno.

Para la pedíatra Felicia Guzmán, con este cambio se beneficiarán los niños y sus madres, ya que bajaría aún más el riesgo de padecer cáncer de seno.

“Es muy importante extender el período de lactancia. El menor se enfermaría menos, la madre gastaría menos dinero en las fórmulas y el menor crearía vínculos importantes con la madre”, sostuvo la pedíatra.

Buena acogida

Esta alternativa fue aceptada de buena forma por los sectores que luchan para cumplir con la lactancia demandada por seis meses.

“Como madre, para mí fue muy difícil darle pecho a mi niña una vez terminé mi licencia de maternidad. Mis padres tenían que traerme al niño porque mis pechos se hinchaban mucho. Me dolía y me daba fiebre, ya que en mi trabajo no me daban oportunidad ni lugar para por lo menos ordeñarme”, recordó Milagros Cedeño, quien trabajó en una empresa de comunicación.

Y es que en Panamá, según la Ley, el período de descanso es de 6 semanas antes de la fecha estimada para el parto y 8 semanas posteriores al mismo. En total, son 14 semanas de descanso, es decir, en promedio, el recién nacido queda dos meses y medio al cuidado de terceros y sin “teta a demanda”.

Para Gutiérrez, la madre debe tomar previsiones y las empresas comprometerse a apoyar a su colaborador.

“La queja de varias pacientes es que les dicen que no pueden hacer un lugar exclusivo, porque la idea no es que siempre haya embarazadas en las empresas, pero es un error, que al final les podría traer más pérdidas por ausencias de las madres”, detalló Moreno.

Con la nueva opción que se ha presentado, los pedíatras están dispuesto a apoyar, ya que a futuro, se verían los beneficios.

“Aunque se escuche trillado, la leche materna es el mejor alimento para los niños.” detalló la pedíatra Guzmán.

La lactancia materna reduce en un 50% el riesgo de hospitalización y muerte por enfermedades respiratorias. En neonatos y lactantes, disminuye el riesgo de desarrollo de bronquiolitis (infecciones virales) y neumonía (infecciones bacterianas), y también reduce la severidad de estos cuadros en los niños que los presentan, habiendo sido amamantados durante los primeros seis meses de vida. B



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