“Quiero un pasaporte español lo antes posible”


El pianista James Rhodes, con su nuevo libro, ‘Playlist’.
FELIPE ROMERO

A estas alturas de la película todo el mundo sabe que James Rhodes está encantado con España y su “calidez”. No solo lo dice cuando tiene ocasión, también lo deja entrever cuando alterna su pasión por Johann Sebastian Bach —”Sería el Risto Mejide de hoy”— con expresiones como “éramos pocos y parió la abuela”.  Y con los tacos. Muchos.

Este pianista británico (44) con pasado dramático y que todavía no compone sus propias piezas presentó el martes en rueda de prensa su cuarto libro, Playlist. Rebeldes y revolucionarios de la música (Crossbooks), un volumen ilustrado en tono didáctico para convencer, en general, de que la música clásica no es solo cosa de “pijos”.

Ya está empadronado en Madrid, aunque en “dos, tres o cuatro años” pretende hacerse con un nuevo pasaporte y alejarse un poco más del Reino Unido del brexit. Durante la conversación con 20minutos se esfuerza con el castellano.

Afirma usted que la música clásica tiene mala reputación, ¿lo cree de verdad?
Es una injusticia enorme. Hay mucha gente en ese mundo que es muy snob y quieren apropiarse de ella. Creen que es un arte elevado, que pertenece a las clases más educadas y ricas. Obviamente, gracias a Dios, cada vez hay más excepciones. También se dice continuamente que esta música es aburrida y que no tiene relevancia porque es de hace 300 años. Es todo lo contrario.

De hecho, la influencia en géneros y artistas actuales (Beyoncé, Muse, etc.) es patente y, por tanto, es muy accesible para la gente más joven. Casi la acerca al ‘mainstream’.
Eso es importante, sí. ¿Sabes? Tenemos una crisis en la educación musical en todo el mundo. Tenemos un montón de niños y niñas que van a la escuela y no tienen ni idea de cómo suena una orquesta o quiénes fueron Bach o Chopin. ¡Qué lástima! Espero que este libro sea como un trampolín hacia un mundo nuevo para descubrir cosas bonitas.

Lo audiovisual también ayuda. Si uno ve series como ‘The Crown’ (Netflix) o ‘The Good Fight’ (Movistar) puede toparse de repente con el ‘Lacrimosa’ del ‘Réquiem’ de Mozart.
¡Sí! Eso es muy chulo. Hay cada vez más música clásica en la cultura popular, y por razones muy justas. Es poderosa.

‘Playlist…’ es un libro de iniciación, aunque usted ha incluido a Sergéi Rachmaninov, que era complejo.
Es muy romántico y con una historia muy interesante: depresión, unas manos enormes… Fue el primer compositor millonario. Sus obras están en otra dimensión. Pero el libro no es solo para novatos, es para todos. Incluso si saben un poco de música clásica y quieren saber aún más, o un poco de historia, de contexto, es una alternativa un poco menos seca que Wikipedia.

¿De qué manera se agarró a Bach y Beethoven para intentar superar los abusos sexuales que sufrió? ¿fue algo emocional o le servía para mantenerse ocupado?
Las dos. Pero fue más emocional, para acompañarme, como si fueran mis amigos invisibles. La vida sin música sería totalmente insoportable. Creo que todo el mundo puede escuchar música y, de alguna forma, escapar para encontrar un poco de soledad. O, más que soledad, de sosiego.

Publicó una autobiografía, ‘Instrumental’, en la que relató todo aquello. ¿Se sintió bien al dejarlo por escrito?
¿Me sentí bien? No. ¿Fue una catarsis? No. Pero hice algo que podía ayudar a mucha gente y recibí un montón de mensajes, también de cárceles y de universidades, qué privilegio. Fue bastante difícil, pero no me arrepiento.

Ahora intenta que en España se apruebe una nueva ley de protección a la infancia (llegó a escribir una carta al presidente del Gobierno), ¿cómo van los contactos con los partidos?
En este momento, con la situación política que hay, van despacio. Cuando sepamos qué pasa en Moncloa tengo fe en que habrá un cambio enorme y que la ley irá rápido en el Congreso. Pero ahora no puedo hacer nada.

¿Si votaran los niños nos iría mejor?
Los políticos no necesitan a los niños, pero si pudieran votar el mundo sería, sin duda, completamente diferente. Y yo creo que mejor.

Usa mucho las redes (@JRhodesPianist). ¿Está cómodo exponiendo su vida aunque a veces le cueste disgustos?
No lo comparto todo. Mi hijo, mi novia, eso es privado. Pero un día tomé la decisión de que no iba a guardar silencio sobre cosas como los fascistas y Abascal, porque son mala gente. Si todo el mundo guarda silencio no es bueno. Hemos de alzar la voz, aunque sea duro.

¿Qué toca cuando se enfada?
Normalmente, Rachmaninov. Es como un gimnasio.

¿Le gusta la ópera?
Mozart sí, el resto no tanto. Él fue un dios. En el libro están Las bodas de Fígaro, la mejor. Las óperas son historias tremendas, un poco raras, pero la música es la hostia.

¿Qué cree que pasará el 31 de octubre (fecha del ‘brexit’)? ¿El Gobierno británico podría dar marcha atrás?
He hablado con mi abogado y yo no tendría problemas incluso con un brexit duro. Ya veremos, es una vergüenza todo. Quiero un pasaporte español lo antes posible. Quién sabe qué pasará, el Gobierno británico no tiene ni puta idea y Boris Johnson es un imbécil peor que Trump. Sería divertido si no fuera tan triste.





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