Revistas científicas retiran estudios que alimentan bulos


La pregunta entre la comunidad científica de Panamá y del mundo es cómo pudo ocurrir. Dos estudios que aseguraban que las vacunas contra la enfermedad Covid-19 provocan casi las mismas muertes que evitan y que las mascarillas son peligrosas para los niños fueron publicados en junio pasado en las revistas Vaccines y JAMA Pediatrics, respectivamente.

Ambos artículos se fundamentan en cálculos amañados y sus conclusiones son erróneas. Por ello, y luego de una revisión de los cálculos planteados, las revistas especializadas dieron marcha atrás en pocos días y se retractaron.

Las dos publicaciones fueron realizadas por el investigador defensor de la homeopatía y otras pseudociencias, el alemán Harald Walach, cuyo último estudio se basó en encuestas a 10 cristianos católicos, y en este llegó a la conclusión de que rezar el rosario “puede generar beneficios para la salud”.

Los estudios publicados por el psicólogo Walach alimentaron rápidamente los bulos en estas últimas semanas, porque en uno afirmó que las vacunas anticovid matan a dos personas por cada tres que salvan, y en el otro aseguró que los niños con mascarilla están expuestos a niveles inaceptables de dióxido de carbono, tras tomar medidas en 45 menores de edad.

Paulino Vigil De Gracia, investigador distinguido del Sistema Nacional de Investigación de la Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (Senacyt), detalló que en el estudio de las vacunas se usaron bases de datos de éxito, de un lado, y de efectos adversos de otra población.

En cuanto a los efectos secundarios, todos los malestares o hallazgos clínicos de los pacientes fueron asociados exclusivamente a las vacunas, aunque las razones fueran otras, añadió.

El investigador manifestó que en el estudio de las mascarillas usaron una metodología de cuantificación de gases eliminados e inhalados de forma incorrecta, y de aseveración de daños no demostrada. Además, estos hallazgos no fueron observados por los médicos en la población pediátrica, especificó.

El estudio de las vacunas fue publicado el 24 de junio, y Vaccines se retractó del estudio el 2 de julio, luego de constatar que Walach había hecho sus cálculos con una base de datos de Países Bajos que incluía todos los problemas de salud observados tras la vacunación, aunque no tuviesen nada que ver con la inyección.

El estudio de las mascarillas fue publicado el 30 de junio, y la revista, de la Asociación Médica Estadounidense, se retractó del artículo el 16 de julio.

¿Por qué se originan este tipo de publicaciones ?

Vigil De Gracia afirmó que siempre han existido este tipo de publicaciones, en porcentajes muy bajos, pero en una pandemia con una enfermedad desconocida y con necesidad de conocimiento y divulgación rápida es posible que aparezcan producto de gente mal intencionada o con intereses ocultos.

Con una nueva enfermedad es posible que los revisores de los artículos del comité editorial de la revista pasen por alto algunos detalles que han sido estratégicamente bien usados por estos “científicos manipuladores”.

“Es difícil evitar estos artículos de inmediato, pero siempre se logra probar la verdad. Por eso la ciencia no se basa en una sola investigación, la ciencia requiere repetición y encontrar los mismos resultados una y otra vez”, afirmó.

Xavier Sáez-Llorens, infectólogo, pediatra y asesor del Consorcio de Investigación de Vacunas Covid-19 Panamá, lamentó que en el campo científico, desafortunadamente, también existe gente corrupta e impostora.

De acuerdo con Sáez-Llorens, el psicólogo Walach logró publicar sendos artículos sobre los efectos nocivos de las mascarillas en niños, sobre alimentos que reforzaban el sistema inmune para prevenir Covid-19 y sobre algunos medicamentos que mejoraban su evolución.

No obstante, los editores de estas prestigiosas revistas —al investigar profundamente en la metodología usada en sus espurias investigaciones— encontraron numerosas falsificaciones de datos y pacientes, plagios de toda índole y errores garrafales en las interpretaciones de resultados, remarcó.

Además, calificó este caso como similar al perpetrado por Andrew Wakefield en su fraudulenta investigación de la relación entre el autismo y la vacuna de sarampión, algo que hizo muchísimo daño a las coberturas de inmunización infantil en el mundo y obligó a las autoridades a retirar la idoneidad profesional al impostor.

Actualmente, la Universidad de Poznan (Polonia), en la que trabajaba Walach, ha anunciado que no renovará el contrato del investigador.

El científico argumenta que no es un activista antivacunas y que el apoyo del movimiento a sus estudios no invalida sus resultados. Sugiere que es una víctima de “la corrección política”. A su juicio, sus cálculos “son correctos”, reportan medios internacionales.





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