“Si se actúa tras seis horas, el daño puede ser irreparable”


El infarto agudo de miocardio es, a día de hoy, la principal causa de muerte en el mundo, según datos de la OMS. Sin embargo, en muchos casos, se trata de un problema que es reversible mientras se atienda a tiempo.

“Lograr atender al paciente en poco tiempo reduce con mucho la mortalidad“, explica a 20Minutos Pablo Jorge Pérez, presidente de la Asociación de Cardiopatía Isquémica y Cuidados Agudos Cardiovasculares de la Sociedad Española de Cardiología: “Por ahora, es la única manera demostrada de reducir los daños”

“Si el tiempo es prolongado, el tejido ya no es recuperable”

“Normalmente, cuando se produce un infarto, es porque deja de llegar riego a una parte del corazón”, detalla Pérez, “por una obstrucción en una arteria”. “Son como cañerías”, ilustra, “y cuando hay una obstrucción, hay una zona a la que tiene que llegar esa sangre que no está llegando, es decir, se produce una isquemia, y se infarta”.


“Esto es porque se dejan de aportar nutrientes y oxígeno que ese tejido necesita para funcionar de forma normal”, continúa. “Si nosotros tardamos en solucionar esa obstrucción, esa zona del miocardio (el tejido muscular del corazón) a la que no le está llegando el flujo sanguíneo se va a ir debilitando y muriendo”.

“Las células del corazón tienen un tiempo de tolerancia a la isquemia. Cuando el déficit de riego es muy prolongado esa zona del corazón deja de funcionar, se muere y no es recuperable”.

Pérez lo explica de una manera muy gráfica: “Es como si, por poner un ejemplo, nosotros bloqueáramos una calle importante de una ciudad, como la Castellana o la Gran Vía en Madrid. Si lo bloqueamos de forma brusca durante mucho tiempo, la gente que vive por detrás de la obstrucción se quedaría incomunicada, y no podría comer y vivir. Cuanto más tiempo se sostenga esa obstrucción y cuanto más grande sea la calle afectada, más personas estarán afectadas”.

“En el largo plazo, el retraso causa daños irrecuperables”

Las consecuencias de esto pueden ser muy severas. “En el corto plazo”, desarrolla Pérez, “cuando alguien tiene un infarto de miocardio y no somos capaces de solucionarlo de forma precoz, esto provoca que haya más riesgo de arritmias, más riesgo de complicaciones relacionadas con el infarto agudo de miocardio”. 

Cada 6 minutos se produce un ictus en España, provocando consecuencias devastadoras para las familias que lo sufren. De hecho, el Ictus es la primera causa de muerte en la mujer y la segunda en el hombre. En el control de los factores de riesgo está la clave para prevenirlo.

“Puede haber complicaciones mecánicas como roturas o perforaciones y puede haber otras complicaciones que no vemos en el momento, que son las que conllevan una gran mortalidad y una gran dependencia del sistema sanitario por parte del paciente”, añade.

Pérez pone un ejemplo: “Si tenemos a una persona que sufre un infarto y hay un retraso de más de entre seis y ocho horas en desobstruir esa arteria, vamos a tener un tejido cardíaco irrecuperable que a medio y largo plazo va a generar una debilidad cardíaca y va a provocar una insuficiencia cardíaca”.

“La insuficiencia cardíaca es una epidemia”

El experto pone de manifiesto las dimensiones del problema de salud pública que los infartos de miocardio representan: “Al final es una epidemia de salud porque, aunque cada vez la esperanza de vida en España es mayor y tenemos más tratamientos que permiten que prolongan la vida con insuficiencia cardíaca, si no conseguimos acortar los tiempos de desobstrucción de las arterias vamos a generar, a largo plazo, más insuficiencia cardíaca; y la insuficiencia cardíaca genera dependencia del sistema sanitario, intolerancia al ejercicio, reingresos frecuentes en el hospital y una mayor mortalidad”.

En resumen, “hay que acortar los tiempos, o vamos a tener más complicaciones agudas y más casos con insuficiencia cardíaca crónica, a largo plazo”.

“Cuanto antes, mejor”

El margen para actuar, en estos casos, es muy estrecho. “Cuanto antes mejor”, sentencia Pérez. “No es lo mismo tratar un infarto de una hora de evolución que con cinco”. 

Infarto, dolor en el pecho.

Por estimar, “por debajo de seis horas estamos en un tiempo razonable, pero todo lo que es más de seis y sobre todo de doce horas el daño miocárdico ya es muchas veces irreparable”, dice Pérez. Sin embargo, insiste en que el mensaje es que “hay que actuar lo antes posible, y hay que insistir mucho en la consulta temprana y en que el sistema sanitario no se demore en la asistencia. Lo ideal sería que estuviera todo atendido en menos de 30 minutos”.

Esto es porque, en el tiempo que comienza con la aparición de los primeros síntomas asociados al infarto, el paciente tiene que “consultar rápido, el sistema tiene que ser capaz de derivarlo a través de las redes asistenciales que hay en España (que se llaman códigos de infarto) a un hospital cercano y se le tiene que desobstruir la arteria con una angioplastia, con la implantación de un stent“. Es decir, cada minuto cuenta cuando el tiempo corre.

“Reducir el tiempo es la única manera de reducir la mortalidad”

Esta es la única manera de reducir las posibilidades de que el paciente muera. “Lo único que se ha demostrado hasta el momento que puede reducir la mortalidad y el desarrollo de insuficiencias cardíacas es reducir los tiempos”, señala Pérez. 

“Si nosotros somos capaces de concienciar y sensibilizar a la población para que desde el momento en el que detecta los primeros síntomas compatibles con un infarto consulte y no lo demore, ya estamos acortando tiempo. Y si nosotros como sistema sanitario conseguimos desde que entramos en contacto con el paciente hasta que logramos la apertura de la arteria trabajar en un plazo de unos 120 minutos estaremos haciendo las cosas bastante bien. Pero esto, muchas veces, no lo conseguimos”, detalla.

Es verdad que siempre te saca de un apuro, pero la realidad es que es mucho más cara que si la preparas tú mismo y puede suponer un gran ahorro. Con organización, todo es posible.

Una vez que el daño está hecho, Pérez admite que tiene difícil solución: “Para prevenir el desarrollo posterior de insuficiencia cardíaca hay varios estudios en marcha, algunos con células madre, otros con otros tratamientos experimentales para intentar mejorar la cicatriz del infarto que ya está establecido… Pero esto todavía no tiene un desarrollo sólido como para aplicarlo a todos los pacientes”.

“Ahora tenemos tratamientos orales con algunos medicamentos, pero esto son cosas a largo plazo. Y con el infarto de miocardio no hay que pensar en lo que podemos hacer después sino en lo que podemos hacer ya”.

“Cualquier dolor en el pecho que no remita debe consultarse rápido”

Para lograr esa consulta rápida que se torna tan vital en caso de infarto de miocardio es imprescindible saber identificar los síntomas. “Cualquier dolor torácico opresivo, intenso o desagradable, que durante unos minutos no se nos alivia y que tenga una distribución un poco más generalizada por el torax (o incluso que se extienda hacia los brazos o el cuello) debe consultarse de forma prioritaria, en los primeros minutos”, aclara Pérez.

“Puede no ser un infarto, pero si lo es ya estaremos haciendo las cosas bien. Si no, ya veremos cuál es la derivación que se debe adoptar con este paciente”, concluye Pérez.



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