Sociedad de cardiología protesta por la contratación de médicos cubanos y denuncia violaciones a la ley


La Sociedad Panameña de Cardiología expresó su rechazo a la contratación de médicos cardiólogos extranjeros, y advirtió que el acuerdo pactado entre el Ministerio de Salud (Minsa) y el gobierno de Cuba para que personal sanitario de la isla trabaje en Panamá, viola disposiciones legales vigentes.

Adjuntos

Carta abierta a las autoridades de salud.pdf

En un comunicado de cuatro páginas, con fecha del 27 de diciembre, firmado por Alfaro Marchena Noriega y Temístocles Díaz Lezcano -presidente y presidente electo, respectivamente, del gremio médico-, la Sociedad Panameña de Cardiología sostiene que los médicos cubanos contratados no cumplen los requisitos establecidos en la Ley 89 de 2013 (que modifica la Ley 69 de 2013). Por ejemplo, esta ley indica, en su artículo 5, que la contratación “no podrá hacerse en grupo o contingente ni a través de concesiones o tercerización”. El acuerdo con el gobierno de Cuba indica que la contratación es grupal, no individual.

También señalan que no se siguió la “secuencia de evaluación” contemplada en la ley en diversas instancias (Dirección General de Salud, Consejo Técnico de Salud…), por lo que los médicos cubanos “no han sido evaluados ni aprobados según nuestra legislación vigente”.

Igualmente exigen conocer los detalles del contrato con el gobierno de Cuba, ya que únicamente se conoce que se pagará $591,197, pero no se ha indicado cuánto se pagará por cada médico.

Si asumimos que los 220 profesionales cubanos que acaban de llegar son médicos, significa que cada uno de ellos nos está costando un aproximado de $2,687.26 mensualmente, lo cual es mayor que lo que se le paga [a] un médico especialista panameño por igual función. Es inaceptable que no se cumpla con los pagos a tiempo, por los turnos a nuestros profesionales de la salud, pero se pague mejor a los extranjeros contratados”, señala el comunicado firmado por Marchena y Díaz.

La Ley 89 de 2013, en su artículo 12, señala que el honorario de los profesionales y técnicos de la salud extranjeros “será equivalente al salario devengado por un profesional y/o técnico panameño en igual función”.

Igualmente, el gremio hace referencia a un documento firmado por el ministro de Salud, Luis Sucre, con la Comenenal, la Facultad de Medicina de la Universidad de Panamá y las sociedades médicas especializadas, en el que ya se preveía la contratación de personal extranjero y se indicó que ésta gestión se haría “previo consenso” con los gremios médicos. Esto no se hizo.

En Panamá -recuerdan- para ejercer la cardiología, se necesitan tres años de entrenamiento de medicina interna y tres más de cardiología. “Los planes de formación de cardiólogos en Cuba solo contemplan tres años de cardiología, sin el requisito de medicina interna, por lo que es falso lo que en diversas regiones con el Minsa nos han dicho, en relación a que pueden ayudar con la base de medicina interna, la cual no tienen”.

Por su disconformidad con la contratación de los cubanos, el decano de la Facultad de Medicina, Enrique Mendoza, renunció al consejo consultivo de la salud, que asesora al Minsa en el manejo de la pandemia del coronavirus.

La Sociedad Panameña de Cardiólogos también advirtió en su comunicado que el Minsa no ha establecido una estrategia coherente para la atención de pacientes con enfermedades cardiovasculares, que son la principal causa de muerte en Panamá, siendo responsables del 30% de la mortalidad general. Casi 500 personas mueren cada mes por enfermedades cardiovasculares. Añaden que muchos pacientes no reciben el seguimiento oportuno por parte de un especialista en cardiología, como sí lo hacían antes de las medidas de cuarentena implementadas, lo que trae como consecuencia que muchos acudan a los cuartos de urgencia por complicaciones o de forma tardía.

El sistema público de salud no ha ejercido el liderazgo que le corresponde en el cuidado de la salud de todos los panameños, como establece el artículo 109 de la Constitución, al concentrase exclusivamente en el problema del Covid-19, olvidando que hay una población mayoritaria no Covid-19, que también requiere atención a sus graves problemas de salud”, sentencia el comunicado.

En una conferencia de prensa este domingo, el ministro Sucre dijo que los médicos cubanos están actualmente en un proceso de “inducción”.



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