Solidaridad es humanidad | La Prensa Panamá


Se conmemora el Día Internacional de la Solidaridad. La oportunidad es buena para reflexionar sobre ese rasgo distintivo de la especie humana. Sus antecedentes son de larga data: desde fósiles humanos que muestran fracturas atendidas por personas que no abandonaban a sus heridos, hasta la participación de panameños en la batalla de Ayacucho el 9 de diciembre de 1824, en la que culminaron las luchas por la independencia de Hispanoamérica.

El valor de la solidaridad tiene un importante valor en nuestra cultura. El ejemplo más conocido lo encontramos en la parábola del buen samaritano, que no dudó en ayudar a un hombre herido que en la vida cotidiana lo despreciaba por motivos religiosos. En nuestra América, encontramos un ejemplo de gran valor en el llamado que hace José Martí a la solidaridad por encima de chovinismos y xenofobias de cualquier tipo. “Patria”, dijo Martí, “es humanidad”, es aquella porción de la humanidad que vemos más de cerca, y en que nos tocó nacer, y ni se ha de permitir que con el engaño del santo nombre se defienda a monarquías inútiles, religiones ventrudas o políticas descaradas y hambronas, ni porque a estos se dé a menudo el nombre de patria, ha de negarse el hombre a cumplir su deber de humanidad, en la porción de ella que tiene más cerca. Esto es luz, y del sol no se sale. Patria es eso.

“Quien lo olvida, vive flojo, y muere mal, sin apoyo ni estima de sí, y sin que los demás lo estimen: quien cumple, goza, y en sus años viejos siente y trasmite la fuerza de la juventud: no hay más viejos que los egoístas: el egoísta es dañino, enfermizo, envidioso, desdichado y cobarde”. (“En casa”, Patria, 26 de enero de 1895. Obras Completas. Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1975: V, 468-469).

La pandemia ha venido a confirmar la capacidad de los panameños para el ejercicio de la solidaridad. La vemos en la dedicación de los trabajadores de la salud como en la de múltiples organizaciones de la sociedad civil que ofrecen sus mejores capacidades de ayuda al prójimo. Ante la crisis, demostramos nuestra humanidad siendo solidarios: esa es la enseñanza mayor, y el legado mejor que nos deja nuestro tiempo.

El autor es ambientalista y miembro de Ciencia en Panamá



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