toda la emoción de Mecano, 30 años después


“Es el espectáculo más grande que hay del grupo más grande que ha habido“. Con esta contundencia resume el coreógrafo Sergio Alcover (Fama: a bailar) lo que es Cruz de navajas, el espectáculo musical que se estrena hoy en Madrid, todo un homenaje a las canciones del grupo Mecano.

“No es un tributo, no estamos intentando imitar, utilizamos las canciones, que son el patrimonio más importante de Mecano, y con ellas hemos construido un superespectáculo“, explica Gonzalo Pérez Pastor, creador de la idea y productor de Cruz de navajas, un despliegue audiovisual en el que ocho cantantes, 12 bailarines y diez músicos interpretan en directo los temas del famoso grupo mientras a su alrededor se produce un despliegue de efectos visuales.

Son como 25 pequeños musicales”, explica el creador, pues ese esa es la cantidad de números del espectáculo, en el que, en total, contando con los medleys (popurrís), se podrán oír 35 canciones de Mecano, la mítica banda de los 80 y 90 que formaban Ana Torroja y los hermanos Nacho y José María Cano.

El espectáculo, de 150 minutos, descanso incluido, tendrá lugar de jueves a domingo en la Carpa Espacio Raro (Ifema), el único lugar de Madrid “donde entraba todo el montaje” y que es “Covid free”, según explican los creadores.

La nostalgia de los que vivieron la música de Mecano es grande, por lo que el arreglista y director musical, Isaac Ordóñez, advierte y calma a la vez: “Hay algunas versiones muy arriesgadas, pero siempre salvaguardando la esencia y el alma del grupo“, porque “Mecano ha llevado emociones muy potentes a varias generaciones”. Aún lo hace.

Cruz de navajas, un título que homenajea a una de las canciones más conocidas de Mecano, tiene “momentos de crudeza y momentos muy divertidos” y varias sorpresas y puntos fuertes a lo largo de su representación.

El espectáculo, producido por Fever y Fadeout, y participado por Atresmedia, quiere ser el “equilibrio perfecto entre tecnología, música e historia”, según Sergio Alcover, que destacaba que la premisa para crear Cruz de navajas fue hacerlo “sin restricciones” ni limitaciones a la hora de imaginarlo.

Este montaje audiovisual se estrena contra viento y marea, y después de una historia que refleja otras tantas en el mundo del espectáculo hoy en día. Cruz de navajas vio la luz en Valencia hace algo más de un año y, una semana después de la primera representación, se tuvo que suspender por culpa de la pandemia del coronavirus y todo lo que vino después con el confinamiento. Ahora, por fin, Mecano ha resucitado.

Una mezcla de arte y tecnología

Ocho intérpretes como anillo al dedo. Al casting de Cruz de navajas se presentaron cerca de 2.000 personas, de entre las que se seleccionaron ocho artistas a los que se les asignaron las canciones en función de “su tono, su estilo y su forma de ser”, por lo que se saca el máximo partido a sus capacidades y a los temas que cantan.

Tecnología al servicio del espectáculo. Por primera vez en España se utilizan varias pantallas de led transparentes, de gran resolución y de más de 100 metros cuadrados en total, que se combinan con varias estructuras y soportes móviles mecanizados, creando y transformando distintos espacios en el escenario.

De vuelta a los ochenta y  noventa. Todos los artistas que se suben al escenario están perfectamente caracterizados como en la época de Mecano, gracias a un vestuario compuesto por más de 290 trajes confeccionados para dar vida a cada pieza musical.

Un pequeño musical en cada número. Cada parte del espectáculo está pensado como un pequeño musical con una temática propia con relación a la canción de la que se trate, una narrativa y una escenografía específicas. A eso se suma una puesta en escena impactante que cuenta con vídeos hechos especialmente para el musical.



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