Turismo volcánico | La Prensa Panamá


Después de que el pasado 19 de marzo, el volcán Fagradalsfjall hiciera erupción en Islandia, se vinieron sucediendo no sólo una serie de efectos naturales que han ido cambiando el panorama en esa zona del sudoeste de Islandia, sino un impacto sobre el turismo, ya que una gran cantidad de turistas se han interesado por contemplar por sí mismos cómo las corrientes de lava van creando una nueva postal del lugar.

La erupción —un hecho inédito desde hace 6 mil años— que dio lugar al fenómeno natural comenzó con un terremoto de magnitud 5.7 el pasado 4 de febrero.

Geoturismo

De acuerdo con Francisco Javier Dóniz -Páez, de la Universidad de La Laguna (Tenerife, España), el turismo volcánico es un sector del geoturismo que se define como la exploración y el estudio de las formas y procesos geotérmicos de volcanes activos, pero también como la visita a volcanes dormidos o a regiones de volcanismo extinto, siempre que su patrimonio geológico y geomorfológico sea de interés y atracción para generar corrientes de visitantes (Erfurt-Cooper, 2010a y 2011, Dóniz-Páez, 2012).

Autores como Erfurt-Cooper y Cooper, 2010, han confeccionado el ‘top ten’ de los atractivos volcánicos: campos de lava activos, erupciones estrombolianas, charcas de agua caliente, geiseres y fuentes termales, lagos de lava, cráteres con lagos de agua, fumarolas y emanaciones de gases, volcanes de barro calientes, ríos y cascadas y materiales volcánicos.

Este hecho tuvo como consecuencia el cierre del aeropuerto de Reikiavik horas después del sismo, así como la difusión de varios avisos, por parte de las autoridades, solicitando a los moradores del pueblo pesquero de Grindávik, que no se acercaran a la zona, en vista de que la erupción arrojó gases tóxicos, metales pesados y flúor.

Esas advertencias contrastan con el surgimiento del turismo volcánico en esta zona de Islandia, que creció de forma exponencial tras las últimas erupciones del volcán Fagradalsfjall, algo que ha sido beneficioso para el sector turístico, una de las fuentes de ingreso más importantes del país, de acuerdo con el Fondo Monetario Internacional.

No obstante, la reciente erupción del volcán y el flujo turístico sacaron a colación el debate sobre si es seguro visitar un lugar agradable e impresionante para la vista o si es mejor evitar acercarse a un volcán en plena erupción para evitar sufrir quebrantos de salud.

De acuerdo con la revista especializada National Geographic, la afluencia de turistas a Islandia es parte del turismo volcánico, que tomó mayor auge en la última década, en parte por la popularidad de los lava chasers (cazadores de lava, en inglés) en las redes sociales. Éstos nómadas intrépidos no se limitan a observar los volcanes islandeses, sino que se trasladan a otros volcanes del mundo conocidos por ser activos, como el Vesubio, en Italia, o el Kilauea, en la isla de Háwai.

Aquellos que deseen optar por este tipo de turismo, podrán realizar actividades como: viajes en helicóptero por las calderas volcánicas o caminar a la orilla de un pozo de lava.

Automóviles estacionados mientras personas van al sitio volcánico en la península de Reykjanes. Tomado de theatlantic.com

Sin embargo, National Geographic alerta de que las erupciones generan efectos adversos para la salud humana, dado que los gases venenosos que emanan de ellas —como el dióxido sulfúrico— pueden dañar los pulmones.

De acuerdo con el sitio web del Programa de Volcanismo Global del Museo Nacional de Historia Natural del Smithsonian, hasta fines de marzo de 2021 se habían producido 45 erupciones volcánicas.

El Smithsonian clarificó que el hecho de que un volcán pueda considerarse activo, no necesariamente significa que la actividad es continua, pero sí que hubo eventos eruptivos intermitentes sin pausa desde hace tres meses. Algunos de esos volcanes que se pueden considerar en esta clasificación son el volcán La Soufriére, en San Vicente y las Granadinas, y el Stromboli, localizado en Italia.

Una de las claves para practicar el turismo volcánico de manera segura es saber muy bien cuáles son los volcanes que se pretende visitar, además de tener un guía que sepa de primera mano las características del terreno y, sobre todo, respetar las indicaciones una vez se llegue al lugar de la expedición.

Se espera que el turismo centrado en áreas recientes de erupción sea la tendencia predominante una vez concluya la pandemia del coronavirus SARS-CoV-2.

Turismo volcánico
Personas se reúnen en la ladera de una colina para ver la erupción del volcán en marzo de 2021. Tomado de theatlantic.com



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