Un año difícil para las mujeres


La pandemia impactó la vida de las mujeres: profundizó las desigualdades de género en el hogar, en los centros sanitarios, en el trabajo, entre otros escenarios. Lo han alertado distintos informes de organismos multilaterales: ONU Mujeres, el Banco Mundial y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).

El documento de ONU Mujeres pone su mirada directamente en Panamá y destaca que aquí las mujeres han sido las primeras en responder como trabajadoras del hogar remuneradas (empleadas domésticas) o no (amas de casa). Además, como profesionales de la salud o voluntarias de la sociedad civil, o comunitarias.

El Banco Mundial, mientras tanto, alerta que mujeres y niñas se han visto afectadas de manera particular a raíz de que los avances en la acumulación de capital humano, el empoderamiento económico, la voz y la agencia de mujeres y niñas, construidos durante las últimas décadas, se han revertido.

Por su lado, la Cepal dice que enfrentar la violencia contra la mujer durante y después de la pandemia requiere financiamiento, respuesta, prevención y recopilación de datos.

Realidad panameña

El diagnóstico de ONU Mujeres recuerda, por ejemplo, que en ellas los efectos de la crisis sanitaria se multiplican, pues son las responsables de evitar el contagio familiar, mantener la salubridad del hogar, dar soporte emocional y administrar los recursos de la familia.

Como si fuera poco, trabajan en la primera línea de combate contra la pandemia: hospitales, laboratorios, farmacias y limpieza, entre otros sectores. Son el 76% del sector social y de salud, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censo (Inec) de 2019. En enfermería, los números son más contundentes: superan el 90% de estos profesionales. Además, son una fuerza importante en el comercio minorista: el 59%, de acuerdo con datos del Inec del año pasado.

Mientras, en los hogares en los que no tuvieron escolarización en línea “el peso del acompañamiento educativo es aún mayor”, dice el informe de ONU Mujeres. “Muchas de estas mujeres han pasado al teletrabajo, sin horarios fijos y con toda la carga del hogar y el cuidado de la familia. En los sectores comunitarios de bajos ingresos, las respuestas de educación vía teletrabajo o a distancia fue un proceso más lento, con debilidades de conexión a internet y propias de las brechas tecnológicas en la población (…)”, se lee en el documento.

Todas esas circunstancias se agravan para las mujeres jefas de familia y de hogares pobres. En 2018, el 18.6% de las mujeres se encontraba en situación de pobreza multidimensional, con mayor impacto en las comarcas indígenas, Bocas del Toro y Darién. Sin embargo, el informe aclara que los efectos de la pandemia tienen un impacto aún no calculado en las mujeres, por lo que este análisis “es preliminar”.

No obstante, advierten que las condiciones socioeconómicas anteriores al distanciamiento social permiten afirmar que es altamente probable que su vulnerabilidad haya aumentado.

Violencia

Otros temas que han desafiado a las mujeres en este 2020 pandémico son la violencia doméstica y los feminicidios. ONU Mujeres alerta que la cuarentena ha aumentado los casos de violencia doméstica en algunos sectores y aunque los números fríos digan que los casos han disminuido, también es cierto que el confinamiento ha trastocado la posibilidad de poner denuncias.

Datos del Ministerio Público indican que entre enero y noviembre pasado se reportaron 16 mil 327 denuncias por violencia doméstica, mientras que en ese mismo periodo de 2019 se presentaron 8 mil 906. Muchas de las oficinas receptoras de denuncias estuvieron cerradas varios días y con horarios irregulares.

Los que sí aumentaron en un año fueron los feminicidios: hasta el 30 de noviembre pasado se habían cometido 28. En ese mismo lapso de 2019, se cometieron 21.

Recomendaciones

Por último, el documento recomienda medidas destinadas a desmontar las brechas de género. Entre ellas, un análisis de los sesgos de género de las políticas macroeconómicas y los paquetes de estímulo fiscal propuestos, estudiando sus efectos diferenciados por sexo en el empleo, la capacidad de consumo y ahorro.

Además, sugiere apoyar a los sectores más afectados que emplean a mujeres, como el turismo, la hostelería y el comercio minorista.

Asimismo, poner en marcha un programa masivo de capacitación en innovación para el desarrollo de industrias creativas para mujeres jóvenes; y garantizar que la jornada laboral por teletrabajo no exceda la reglamentación de las ocho horas y haya corresponsabilidad, conciliación entre lo personal, lo laboral y familiar.

También sugiere establecer un pacto nacional en contra de la violencia contra la mujer.



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