Un peligro inminente | La Prensa Panamá


Seguimos en este sendero, a veces doloroso y frustrante, hacia la anhelada inmunidad de rebaño para así retomar el crecimiento económico responsable que Panamá necesita y eventualmente resolver los problemas que aquejan a la población.

El camino pasa por un proceso que exige una logística compleja pero que tiene que partir de la creación de una base de datos robusta que asegure las más rápidas jornadas de vacunación posibles.

El rol que debe jugar el sector privado es determinante explicando a colaboradores y afines lo vital que es recibir la vacuna. Este rol cuasi activista es equiparable con el “woke movement” del mundo corporativo estadounidense que ha impulsado a reconocidas empresas a involucrarse en el proceso de aprobación de leyes que pudiesen atentar contra el derecho al voto o al trabajo digno. Ganaremos esta guerra con fe y fuerza.

Sin embargo, leer a Eduardo Escobar, director ejecutivo de la ONG Acción Ciudadana que fiscaliza las acciones gubernamentales en el hermano país El Salvador apunta hacia otra batalla tanto más delicada: “Venimos de 30 años de gobiernos que dejaron muchas deudas con las necesidades más apremiantes de la población. La corrupción socavó la confianza en políticos e instituciones poniendo en total cuestionamiento el sistema democrático creando una tendencia ciudadana en apoyar cualquier sistema político aunque no fuera democrático con tal de satisfacer sus necesidades más urgentes”.

En cuestión de dos días, posterior a la arrasadora victoria de su partido en las urnas, el presidente Nayib Bukele eliminó el último contrapeso a su gestión con el nombramiento de jueces en la sala de lo constitucional creando un ambiente enrarecido que recuerda movimientos antidemocráticos so pretexto de buscar el beneficio de los más vulnerables.

La mesa parece servida para que el autoritarismo populista asome sus tentáculos de manera potente condenando precisamente a quienes supuestamente pretenden beneficiar mientras destruyen cualquier posibilidad de movilización social.

El peligro inminente de algo similar late en Panamá con el ruido que promueven algunos diputados al empujar proyectos de ley que llevan en su ADN la intención de congraciarse con un pueblo golpeado a través de enfrentamientos clasistas o, peor aún, estimulando la metáfora de los “buenos contra los malos” con la perversidad estando usualmente del lado del sector privado, instituciones financieras o gremios empresariales. Claro que hay decepción en una clase política que no ha podido resolver por falta de voluntad, falta de valores o falta de conocimiento el deplorable estado de la educación, de la salud o del trabajo sin embargo nada justifica acciones que atenten con la democracia que a la postre es pilar económico de la República.

La coyuntura histórica obliga al involucramiento del sector privado reconociendo que se han cometido errores en el pasado pero que hoy sólo hay espacio para aportar, proponer soluciones bien pensadas y sustentadas en indicadores que vayan más allá del reporte anual de ganancias monetarias o el de acciones en el área de responsabilidad social.

Respetar la dignidad del trabajador cuidando el medio ambiente en el marco de una gobernanza corporativa transparente dará el empuje para que el ciudadano entienda que por más bien intencionadas que sean algunas ideas populistas lamentablemente llevan en su seno el peligro inminente de destruir el potencial de un país que tiene todo para ser mejor.

No reconocer este peligro es garantía de despedirnos del crecimiento económico que el Banco Mundial proyecta de 9% este año. Y con esa despedida dar la bienvenida a otros miedos.

El autor es financista.



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