Vacunas al rescate de la humanidad


Ningún otro adelanto de la ciencia médica ha tenido un mayor impacto que las vacunas. Ni los antibióticos, ni los avances en la cirugía, ni los cuidados intensivos han producido la reducción en la mortalidad y el aumento de la sobrevida de las personas en todo el mundo como la vacunación. Toda vacuna es tan efectiva como el sistema de salud pública necesario para hacer uso de ella, sobre todo en el caso de una pandemia como la que venimos padeciendo.

Enfermedades devastadoras como la viruela, la poliomielitis y el sarampión han visto su incidencia reducida gracias a la vacunación contra ellas. De hecho, la primera enfermedad eliminada de la faz de la tierra con la vacunación fue la viruela, una infección viral con una letalidad del 30%, y que a lo largo de la historia causó millones de muertes.

El principio en que se basan las vacunas es tan sencillo como ingenioso. Las vacunas generalmente contienen virus o bacterias inactivados, o fragmentos de estos, que sin producir la enfermedad son capaces de inducir inmunidad. El crédito por el descubrimiento de las vacunas y su estudio formal lo tiene el doctor Edward Jenner, un médico y científico inglés, quién creó la primera vacuna contra la viruela en 1798. Desde entonces, acá han sido desarrolladas vacunas contra treinta enfermedades distintas.

Las vacunas son una de las intervenciones médicas más seguras. Así lo demuestran los estudios necesarios para su aprobación y comercialización, sumados a la experiencia de millones de personas vacunadas a lo largo de los años. Algunas vacunas producen molestias en el sitio de aplicación o en ocasiones fiebre, pero estos síntomas suelen desaparecer espontáneamente en uno o dos días. Las reacciones más severas son rarísimas.

Con la pandemia de Covid-19, tras casi un año de brotes y rebrotes con millones de personas hospitalizadas y fallecidas en el mundo, las vacunas, producto de la investigación científica, vienen nuevamente al rescate. Ya se cuenta con varias vacunas que han demostrado eficacias de hasta 95% en los estudios clínicos. Además, la rapidez con que han sido desarrolladas, sobre una plataforma ya existente, no ha impedido a los fabricantes y entidades regulatorias seguir los pasos obligatorios para su evaluación. Salvo raras reacciones alérgicas tratables (3 reacciones por cada millón de personas vacunadas) y molestias temporales asociadas a la inyección, estas vacunas son muy seguras. Y probablemente la única salida a esta crisis sanitaria.

El autor es médico infectólogo, profesor de la Universidad de Nuevo Mexico y amigo de Ciencia en Panamá



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