“Ver a perros que estaban al borde de la muerte en una casa, felices, es lo mejor”


Juan Gancedo no solo trabaja como policía, sino que desde hace años se dedica al rescate de animales. Gracias a la colaboración de sus compañeros, diversas protectoras, casas de acogida y a las donaciones, Juan sigue hoy día luchando por ayudar a los perros que se encuentran en La Cañada Real a tener una nueva vida. Les da la oportunidad de recibir amor y que les cuiden como se merecen.

Es policía, pero se le conoce por rescatar perros. ¿Hubo algún momento concreto en el que decidiese tomar este camino o fue algo paulatino?


La verdad es que surgió de manera paulatina. Antes de empezar en esto yo ya era policía. Pero las redes sociales empezaron a mostrar el maltrato y el abandono, un problema que mucha gente, entre la que me incluyo, desconocía en ese momento. Así que empecé a interesarme por esto, a meterme en el mundillo… y cuando uno se mete en esto es difícil ya salir.

¿Ha rescatado a otros animales que no fueran perros?

Sí, gatos, perros… El año pasado con un compañero de Fuenlabrada rescatamos un caballo que estaba muy mal. Pero también nos hemos encontrado tortugas, cabras, ovejas… En barrios como La Cañada Real te encuentras de todo.

¿Qué ocurre en La Cañada Real? ¿Por qué gran parte de su labor se centra ahí?

La Cañada Real es un poblado marginal en el que hay personas que no tratan bien a los animales y en muchos casos los utilizan como un negocio. Las leyes, además, no nos acompañan, están obsoletas y a nosotros mismos nos falta formación. Aunque hay muchos compañeros que cada vez se comprometen más, si las administraciones no se implican no podemos hacer mucho. Yo no puedo rescatar en una finca a 50 perros si luego no tengo donde llevarlos. Esto es un problema y debería de haber un cambio.

“Cuando uno se mete en este mundo es difícil ya salir”

¿Cómo es el proceso de rescate de un perro?

Pues voy hasta el lugar, doy una vuelta, intento desparasitar y alimentar a los animales… En algunas ocasiones puedo encontrarme con aquellos que están en condiciones muy malas e intentar coger uno si no es de nadie. En el caso de que sea de alguien intento que me lo cedan, en algunos casos presionando….

Algunas veces me dan avisos para ir a rescatar animales y muchas personas me ayudan, pero otras veces estoy solo y he llegado a gastar miles de euros, como es el caso de Roko que cuando lo rescaté estaba muy mal.

¿Hay denuncias durante este proceso?

En muchas ocasiones sí, pero en otras, por desgracia, si hacemos mucho ruido puede que no lleguemos a ir nunca más a ese lugar y quienes lo pagan, al final, son los animales. Si las instituciones, ayuntamientos y comunidades se implicasen como deberían hacerlo no tendríamos este problema, ya que se harían las cosas como se deberían hacer.

¿Qué ocurre después del rescate con los perros?

Pues en muchos casos hay que custodiar a los animales porque no hay servicio de recogida o no hay ningún lugar para ellos. Entonces, los perros se tienen que quedar en el mismo lugar en el que están siendo maltratados. Otros van a protectoras, casas de acogida… Lo bueno que tenemos en este país es que hay muchas protectoras y gente implicada. A mí me pueden llamar “el ángel de los perros de la Cañada”, pero yo lo hago con la colaboración de mucha gente que nos ayuda, también a nivel económico porque sino sería imposible. Las donaciones de los particulares, incluso del extranjero, hacen posible que ayudemos a muchos animales.

¿Alguna vez ha tenido miedo al rescatar a algún perro?

La verdad es que en mi caso personal aunque el lugar en el que me esté sea peligroso, cuando la vida de un animal se me cruza y lo tengo que rescatar me quita el miedo, porque lo tengo que hacer. Es cierto que he tenido discusiones y enfrentamientos, pero no cedo, no doy mi brazo a torcer.

“Lo bueno que tenemos en este país es que hay muchas protectoras y gente implicada”

¿De qué manera gestiona la frustración e impotencia que debe sentir cuando hay perros a los que no puede salvar?

Pues tragándome lo que siento, pasándolo mal. Hay gente que dice “yo no podría”, “yo no valgo”, pero es que yo no lo paso bien tampoco. He visto a animales que he dicho “mañana voy y lo gestiono” y al día siguiente estaban muertos. Me acuerdo de un caso de un perro en La Cañada Real que a los pocos días cuando fui a por él estaba en una cuneta tirado con el cuello partido. Esto para mí es duro y me frustro muchas veces, sobre todo, por el tema económico. Yo podría tener muchas más cosas de las que tengo y no las tengo por este mundo en el que me muevo. Hay muchos animales a los que ayudar.

¿Hay algún caso que le haya marcado?

Muchos, pero sí es cierto que hay un caso que me ha marcado mucho que es el caso de Bimbo. Un perro que habían robado en un pueblo de Castilla La Mancha y después de dos años lo empezamos a ver en La Cañada Real. Un día que fui me lo encontré y tras un rato buscándolo me pude hacer con él. Luego las compañeras de la asociación llamaron a su familia, la localizaron  y ver que eran personas que querían a ese animal y que después de dos años podían volver a encontrarse con él pues fue casi como una película.

También está el caso de uno de los perros que yo tengo, Keko. Es un perro que yo llevaba viendo dos años en La Cañada Real que estaba en unas condiciones lamentables. Siempre lo recordaré. Era un viernes cuando fui a La Cañada Real corriendo a por él porque llevaba dos años yendo y había ido en infinidad de ocasiones a por otros animales pero en él no me había fijado porque era muy arisco, gruñón y los dueños no me lo querían dar. Pero ese viernes fue para allí con la cabeza sabiendo que me lo tenía que llevar porque sino se iba a morir. Al final, es un perro que se ha quedado en mi familia y que es muy cariñoso. Le pedí perdón muchas veces por todas las que pasé por delante de él y no le hice caso.

“Cuando la vida de un animal se me cruza y lo tengo que rescatar me quita el miedo”

Ver tantos casos de abandono, maltrato, perros que no salen adelante, ¿ha pensado alguna vez en tirar la toalla?

Muchísimas, pero siempre te termina llegando algún caso, te aparece alguien que te pide ayuda y por ello lo haces. Bajas un poco el ritmo porque te frustras, porque si hubiera más gente implicada podríamos hacer muchas más cosas… 

El 11 de julio publicó una foto en Instagram en la que expresaba su opinión sobre que los casos de maltrato y abandono no venden, ¿cómo las enfoca usted?

Las redes sociales las enfoco de manera que se vea la realidad y para darles voz a los animales porque ellos no la tienen, de hecho, les llamamos “los sin voz” muchas veces. Pero llegas a darte cuenta de que no interesa que se vea el problemón que tenemos en este país y eso que hay cosas preciosas que mostrar, como es salvar animales que estaban abandonados.

¿Qué ve más en los perros que rescata?

Sobre todo malnutrición. También el maltrato físico que llega por un descuido y abandono del animal, y psicológico. Hay animales que tienen miedo, desconfianza o que son agresivos debido a esto. Esto último no debería de suceder aunque sean razas catalogadas como PCP, es decir, perros que pueden causar daño porque son fuertes, pero que no quiere decir que sean perros agresivos. Perros agresivos hay como personas agresivas. Si nos ponemos a hacer una criba podríamos quedarnos casi cuatro. 

También hay perros que arrastran enfermedades de por vida y a algunos les lleva a la muerte. El que yo tengo, Keko, tiene leishmaniasis y la erliquia, luego le quedan daños neuronales. Hay enfermedades que tienen muchos animales y que cuando queremos hacernos cargo ya es tarde o es carísimo tratarlos.

¿Hay alguna época del año en el que haya más casos de perros que necesiten su ayuda que en otras?

Nosotros por desgracia todo el año, pero conozco muchas protectoras de galgos que con el fin de la caza pues hay más casos de perros en febrero y marzo. Aquí  se abandonan animales todos los días, esto no cesa de momento.

El miércoles día 21 se celebra el Día Mundial del Perro, un día especial para ellos pero también para usted, ¿qué mensaje le gustaría que calase hondo?

Pues me gustaría que la gente tuviese más empatía, porque los perros son seres vivos y seres sintientes que no tienen la culpa de nuestra incultura y de nuestros problemas. Que la gente se dé cuenta de este problema tan grande que tenemos y que ponga su granito de arena para cambiarlo. Uno o dos no hacemos mucho, pero miles hacemos una barbaridad. Implicándonos todos un poquito y siendo un poco más empáticos con los que no tienen voz, pues poco a poco podríamos ir cambiando las cosas.

Mencionó al principio que una vez entras en este mundo es difícil que salgas, ¿qué es lo que a usted le compensa?

La satisfacción personal de haber salvado tantísimas vidas, de tener un animal y que te ponga tanto cariño y voluntad de ir contigo hasta el final del mundo. Esto no lo cambio por nada de lo que me ha pasado con muchas personas. Ellos son infinitamente más agradecidos que el ser humano a día de hoy por lo que me han demostrado. No quiero hacer comparaciones, pero ver a perros que estaban al borde de la muerte en una casa, felices, es lo mejor.

¿Cree que la situación cambiará algún día?

Ojalá podamos entre todos cambiar el mundo, que los perros no sean los grandes maltratados de este país. A corto plazo no creo que la situación mejore porque las leyes deben cambiar y nuestra cultura todavía es muy pobre en este sentido. Además, hay una parte de la sociedad que tiene los ojos vendados y para ellos este problema no existe, pero existe de verdad. A largo plazo yo creo que llegaremos a ver cambios, de hecho, un día le dije a Paco Catalán “ojalá algún día mis ojos puedan ver que no hay ningún animal encadenado” que también me parece una de las mayores barbaridades que existen. 





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